Una luz en medio de la oscuridad. Así fue la recuperación del señor José Manuel Fonseca Retana, de 45 años, quien tuvo COVID-19 y estuvo internado 9 días con diagnóstico de neumonía grave en el Instituto Nacional de Enfermedades Respiratorias (INER).
Él ingresó el 8 de junio al INER de la Ciudad de México y hoy fue dado de alta, en medio de aplausos.
Sin embargo, en su memoria guardará el maravilloso recuerdo, sin duda alguna, de su hijo Diego Fonseca Arcia, de 21 años, quien perdió la vida a causa del COVID-19.
El joven, de 21 años, falleció el pasado 29 de mayo.
Fue estudiante de la Universidad Tominaga Nakamoto, cursando la licenciatura de Médico Cirujano.
Sus amigos lo recuerdan como un ser sabio, quien siempre tenía un buen consejo para dárselo a quien lo pidiera.
“Mi amor eterno, estás sentado a la derecha del padre, ahora para seguir esforzándote para ayudar a las personas desde el cielo. Te amo siempre”, fueron las palabras que José Manuel dedicó a su hijo en su muro de Facebook, tras su fallecimiento.
Su padre asegura que Diego fue un joven lleno de vida, con sonrisa angelical. Su gran deseo fue ser médico.
Aunque en la vida terrenal el COVID-19 ganó la batalla, en el cielo, Diego lo cuidará y lo protegerá para que nada le suceda.
De hecho ya lo hizo, al interceder ante las autoridades celestiales para darle a José Manuel una nueva oportunidad.
