Tomás Toral Nájera, vicario general y vocero de la Diócesis de Cuernavaca, convocó a la feligresía a orar por los padres de familia, pero también por todas las víctimas de la violencia.
En la actualidad la gente se ve abandonada, cansada, sin rumbo, “en todo lo que se ha llamado la crisis antropológica, la crisis del hombre, “hay muchos hermanos que viven el drama de haber perdido a sus familiares o que no saben nada de ellos, hay 125 mil familias que viven en la incertidumbre, el dolor, huyendo de la violencia e inseguridad, por eso hoy hemos invitado a que oremos por ellos y manifestar nuestra solidaridad”.
También recordó a los miles de niños sin padres, abandonados así mismos expuestos a los traficantes de personas, de órganos humanos, a los disparos mortales que los que dicen defenderse de ellos, por sus pequeños robos para sobrevivir, como quien extermina ratas que estropean la mercancía”.
El vicario general lamenta la nueva raza de hombres que han perdido el norte de Dios y siguen la estela vacilante de estrellas fugaces, “las estrellas del dinero, del poder, del placer desenfrenado, todo son barcos que han perdido el timón, aunque crean que manejan al mundo, cometas que un día revientan en mil pedazos y desaparecen para siempre”.
Lamentó qué hay muchos niños y jóvenes que son carne de cañón para las drogas y la cárcel, “que sentirá el señor de ver las multitudes de jóvenes borrachos cada viernes, buscando perder la razón con drogas y alcohol. O el número, cada vez mayor de parejas, que se casan y descasan con la facilidad de quien cambia de corbata”.
El padre Tomás Toral consideró que con esta crisis es fácil echar culpas, “los hijos a los padres, la esposa al esposo, los padres a los hijos, etcétera, pero falta la responsabilidad de todos y de cada uno, para poder avanzar como sociedad”.
