Este día se celebra en Tepoztlán el festejo de Los Tiznados, de carácter pagano-religiosa.
Tras festejarse el día 20 a San Sebastián, hoy, se conmemora el Día de los Tiznados, donde la mayoría de la población se cubre con tizne la cara y los brazos.
Todo ocurre alrededor de la iglesia de San Sebastián, de este municipio.

Cuenta la historia que San Sebastián fue un soldado romano que se convirtió al cristianismo y fue perseguido por el Emperador para darle muerte, por tal motivo en varias ocasiones se tiznaba para pasar desapercibido.
Tenía que manchar su cara para engañar a los guardianes de los cristianos encarcelados y ser puente de comunicación entre ellos y el exterior, y poder predicar el evangelio.
A San Sebastián lo llegan a venerar personas desde el Estado de México, como San Salvador Atenco.
Después de recorrer durante la mañana las calles del barrio, recolectando donativos de los vecinos para la fiesta, acompañados por la banda de viento, los tiznados bajan por la tarde al centro del pueblo.
Al ritmo del son del chinelo se realiza un pequeño carnaval, brincando alrededor del zócalo.

 


A un lado del kiosco, se ubican las bebidas que han sido donadas por los vecinos para la fiesta y que se comparten generosamente con quienes lo solicitan.
La fiesta termina con la quema de los toritos y después se retorna a la iglesia del barrio, donde luego de repartir la merienda entre los numerosos concurrentes, se retiran a su casa, satisfechos de haber cumplido otro año con su santo patrono: San Sebastián.
Se lima el tizne de las cazuelas y se comienza a manchar el rostro; una vez que todos tienen marcas negras en la cara, bailan al sonido de la música de viento: la danza del chinelo, brincan en todo el atrio de la iglesia y por la tarde salen a recorrer las calles, pintando rostros, tal como lo hizo su santo patrono.