A la Feria Internacional de Turismo (FITUR), organizada por el Ministerio de Turismo de España en el Instituto Ferial de Madrid (IFEMA), celebrada en enero de 1981, asistió por primera vez una representación mexicana, todo un acontecimiento que se dio después de reanudadas las relaciones entre aquel país y el nuestro. Evento anual al que asistí en esta y otras ocasiones como parte de la comitiva de México. Ahí concurren expositores de todos los rincones del mundo en materia de turismo. Y entre miles de participantes cosmopolitas de diversos idiomas, rasgos, tonos, alturas, costumbres y coloridas vestimentas típicas. Como adorno de un stand atrajo mi atención ver unas jaulas idénticas a las de Tetelcingo Morelos me aproximé, era el pabellón de Túnez. Y aunque me di cuenta de inmediato de su verdadero origen, me acerque a los tunecinos que con su vestimenta beduina-berebere atendían a los participantes, preguntando sobre ellas, por supuesto que eran las famosas “cages” tunecinas, que eran idénticas en todo el sentido de la palabra en todas y cada una de sus partes, solo que estas no eran de Morelos.
De regreso a México, investigo que el modelo de esas jaulas de Tetelcingo fue traído por un sacerdote pero nadie me supo decir ni su nombre ni de dónde trajo ese modelo. Investigando y atando cabos, concluí que ese preciso modelo viene justamente de Túnez, país ubicado en el norte de África frente a Italia, Mediterráneo de por medio. Pero yendo más a fondo descubro que las auténticas y originales son de la India, que son más rusticas y que se inspiraron en mismísimo Taj Mahal, este modelo llega a Túnez un tanto ya refinado y de ahí a Morelos donde conservan la forma tunecina siendo esta la clásica, ya que hay varios modelos.
En Palma de Mallorca donde estuve en 1986, se fabrican copias de las originales de la India y son también idénticas, en los dos países se usan solo como decoración.

Sidi Bou Said, Medina de Túnez, es famosa por esas conocidas cages  -jaulas- típicas de pájaros, realizadas en alambre, latón y madera, pintadas de blanco, son el principal atractivo del mercadito de artesanías de esta localidad norteafricana. Son colocadas también como decoración, incluso sin pájaros en los pórticos de casas y en edificios públicos como en restaurantes y hoteles.

La artesanía más importante de Tetelcingo Morelos también son las jaulas para aves de estilo Taj Majal, y concretamente son copias aun idénticas de las de Sidi Bou Said, artesanía que les fue enseñada a los habitantes de esa población morelense por el presbítero Patricio Odilón, párroco que fue de ambas poblaciones durante años, también se elaboran en Sousse, Tunez.

Tetelcingo pueblo indígena cercano a Cuautla, es ya conocido tradicionalmente también por la elaboración artesanal de estas jaulas que conservan su diseño original, una artesanía que está desapareciendo por falta de apoyos económicos y de exportación.

Estas jaulas son una muestra de la transculturación –equivalente a la hoy globalización- que se inicia desde los orígenes del hombre, que en su emigrar llevan su cultura a otros lugares alrededor del mundo.

P. D. Hasta el otro sábado.

“Historias y Relatos”
Carlos Lavín Figueroa
carlos_lavin_mx@yahoo.com.mx