El 22 de enero pasado se reportó el robo de ejemplares de “El Diario del Imperio” de los meses de julio a diciembre de 1867, son parte de la prensa oficial durante el imperio de Maximiliano, que se encontraba en el “Archivo Histórico de la Ciudad de México”. Los robos de importantes documentos históricos van en aumento, los funcionarios de esos archivos han encontrado una mina para traficar y lucrar.

El 4 de octubre de 1810, a solo dos semanas de que el cura Miguel Hidalgo dio el grito de Independencia, ya se sentía invencible. Su ejército había logrado controlar lugares clave como Guanajuato, y en medio de los combates, escribió una carta de su puño y letra a uno de sus aliados secretos en el Ejército Realista, el coronel Narciso de la Canal, donde le dice; “Puse particular cuidado en no mezclar ni que se nombrara a usted en nuestros movimientos, temeroso de que si el éxito no correspondía a los santos deseos de que estábamos animados, quedase usted envuelto en nuestras mismas desgracias’’.

“Ahora que las cosas han tomado un aspecto demasiado favorable, no temo convidar a usted a que uniendo sus poderosos influjos, participe de las glorias del libertador de nuestra Patria”. Hoy, 210 años después, la carta ha vuelto a tomar relevancia entre los historiadores y los académicos, la casa de subastas más grande del país la incluyó entre 252 documentos y objetos de la independencia, solo esa carta se ofrecía en 130.000 pesos precio base al mejor postor.

En esa subasta aparece también una carta de 1814 firmada por José María Morelos pidiendo formar una Academia Militar para profesionalizar a los revolucionarios, esta no se conocía entre los historiadores.

Los visitantes e investigadores de estos archivos son revisados  minuciosamente al entrar y al salir,  por lo que se deduce que el personal que ahí labora esté involucrado en esos robos.

Los historiadores y académicos, son los vigilantes del buen resguardo de documentos históricos, son quienes han revelado su desaparición  y su ilegal venta.  

Desde el 2014, se han identificado más de 80 documentos importantes de la historia indígena de México que se han ofrecido en las galerías Swann y Christie’s. 

A falta de escrupulosas investigaciones y de aplicar la Ley, esto se ha convertido en un lucrativo tráfico, lo mismo pasa –ahora y para colmo- en el mismísimo “Instituto para Devolver al Pueblo lo Robado” donde en los últimos días, sus funcionarios han saqueado decenas de valiosas joyas, lo mismo las casas incautadas que son vendidas totalmente desvalijadas y se dice que ¡Vamos bien!, que se está acabando con la corrupción. 

Aquí en Morelos, no es la excepción, también ha sido saqueado el  Archivo Histórico del Estado; 20 cartas entre Emiliano Zapata y Gustavo A. Madero desaparecieron sin saber de los culpables. 

Al final del sexenio anterior, cuando Jesús Zavaleta Castro tenía bajo su resguardo el Archivo Histórico del Estado de Morelos, se sustrajeron documentos de importancia Nacional, entre otros, nada menos que el “Manifiesto al pueblo mexicano” firmado por el mismísimo Emiliano Zapata el 25 de abril de 1918, poco antes de tomar la Ciudad de México junto con Francisco Villa. Ante la denuncia ciudadana que en su momento se publicó en este mismo espacio, el gobierno entrante, al desconocer el paradero de esos documentos, consideró inexcusable presentar denuncia ante la fiscalía en contra del ya ex director Zavaleta Castro, a quien sus propios ex empleados señalaron como el autor de ese faltante, fue cuando se vio obligado a confesar que él los tenía en su poder. Dicho por abogados destacados, el delito fue consumado ya que aun siendo director de ese Archivo, los sustrajo y llevó a lugar desconocido. Después de ser descubierto Zavaleta –quien colecciona y se dice, trafica documentos históricos- en su primera declaración dijo que: “El Manifiesto, no fue robado “ni fue sustraído”, sigue bajo mi resguardo”, esto, cuando ya no era el director sin haber solicitado la entrega recepción, a lo que estaba obligado por ley. La carpeta de investigación es la SC/11/319/2018 y en ella el propio Gobierno del Estado lo señala como responsable. A principios del anterior sexenio, Zavaleta sería colocado en otra área de mayor nivel, sin embargo pidió ser ubicado como titular de la dependencia donde se encuentra ese Archivo. Ya en este sexenio, Zavaleta fue protegido por un alto funcionario, quien hizo lo necesario para librarlo de sanciones penales y administrativas como la inhabilitación, en cambio lo colocó de inmediato en un puesto en la Secretaria de Turismo y Cultura donde labora actualmente. 

La ciudadanía insiste, y pide que por este conducto que una empresa especializada realice una minuciosa auditoria por para detectar un posible saqueo mayor, y por otra parte se reabra la investigación ya que al parecer el expediente pudo ser alterado, archivado por recomendación y sin haber sido juzgado en los tribunales que corresponden. 

Siendo este escrito una denuncia pública, tanto el Gobierno del Estado como la fiscalía están obligados a proceder de oficio. 

P. D. Hasta el otro sábado

Por: Carlos Lavín Figueroa / carlos_lavin_mx@yahoo.com.mx

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