Cuernavaca ha sido asiento y se ha escrito de innumerables personajes de primer nivel tanto de la pintura, del muralismo, escultura, del séptimo arte, emperadores, reyes, princesas, empresarios, intelectuales, escritores, poetas, y hasta sabios como mi maestro Gurtierre Tibon, quienes son líderes en la historia mundial; a lo que el ciudadano morelense podrá decir “ya lo sabía”, como versa la canción que en los años sesenta cantaba Mona Bell. 

Pero hablando de música, poco o nada se sabe de Charles Mingus en Cuernavaca, uno de los gigantes en la historia del jazz, oriundo de Arizona en 1922, quien vivió, y murió en esta ciudad en 1979.   

Su infancia fue en Los Ángeles, donde vivió entre los inconvenientes de la violenta segregación racial y la música, donde se inició con el violonchelo, llegó a ser compositor, director de Big-band y pianista, su instrumento principal fue el contrabajo. Fue también un gran activista contra el racismo, decía que abandonó el violonchelo, porque era un instrumento “demasiado blanco” para un negro como él.  Bueno, ni tan negro -decía-: “Soy mulato, soy de piel amarilla...apenas amarilla, no soy lo bastante blanco para dejar de pasar por negro, ni lo bastante claro para que me llamen blanco. Soy Charles Mingus, no tengo color...”.  Compositor de piezas, la más célebre “Goodbye Pork Pie Hat” hecha y dedicada al saxofonista Lester Young, fue autor de discos y más discos que lo revelan como un creador original, inventivo y sumamente prolífico, con más de 2 mil páginas de obra, muy superior a los más famosos compositores de Jazz. Fue el contrabajista de los grandes como Louis Armstrong. Tomaba experiencias del Blues, de la música latina, de la clásica, y de Duke Ellington.

Mingus, desesperado, escuchó de un brujo morelense que podría curarlo de su esclerosis amiortrófica, enfermedad progresiva e incurable que reprime el movimiento de los músculos lo que le impediría tocar su contrabajo, sin embargo, en sus últimos días en Cuernavaca seguía escribiendo Jazz. La fama del clima de esta ciudad era más que benigno y le vendría muy bien, así que llegó con su esposa Sue y se instaló en la calle Humboldt.

Su esposa, fallecida apenas este pasado septiembre de 2021, escribió el libro “Mingus & Mingus” traducido al español por Eliza Corona -de la librería “La rana sabia” de Cuernavaca- en él, se describe su vida en esta ciudad. Fiel asiduo a Las Mañanitas donde disfrutaba de ver los flamingos; de los tacos al pastor y de bistec en Plan de Ayala, de recorrer la boscosa carretera a la Ciudad de México, de ir al mercado de Sonora y a Tepoztlán a buscar yerbas para curar su mal. Eran tiempos cuando en las calles y plazas de esta ciudad, también se veía a Conlon Nancarrow, compositor norteamericano nacionalizado mexicano, Timothy Leary, escritor, psicólogo investigador del uso de sustancias psicodélicas, quien probó en Cuernavaca los hongos alucinógenos, y por supuesto a Charles Mingus.

En 1963 publicó “The Black Saint and the Sinner Lady”, obra maestra descrita como “uno de los mayores logros en la orquestación por cualquier compositor en la historia del jazz”. En 1963, Mingus lanzó Mingus Plays Piano, un álbum en solitario con algunas piezas totalmente improvisadas al momento. Recorrió el mundo con su música, París, Londres, Berlín, Roma. Mientras vivió en Cuernavaca se presentaba en la Sala Netzahualcóyotl, donde acostumbraba a retirar las grabadoras de quienes querían registrar sus conciertos, cada presentación era distinta e impredecible.

El mentado tratamiento resultó fallido, murió en Cuernavaca el 5 de enero de 1979 a los 56 años. Fue cremado al día siguiente. Fue un místico de la música. Sus admiradores anotan que ese mismo día 56 ballenas y 6 cachalotes se suicidaron juntas en las playas mexicanas.    

Mi amigo Mario Arturo Ramos, poeta y compositor de famosas canciones triunfadoras en festivales, como “Hasta que vuelvas”, además mi editor en el Periódico Cultural La Voz del Norte, me presentó con el compositor y jazzista Arturo Cipriano Izquierdo “Ciprianodonte” -dice- ’pa los cuates, quien, en Brasil, formó grupos de Afro-samba con Joao de Aquino. Cipriano, es un músico singular que durante su vida ha soplado -dice- el saxofón, la flauta y la armónica tocando Jazz, siempre con absoluta libertad creativa que se podría clasificar como música libre al estilo de Mingus, también compone y escribe textos que a veces se convierten en canciones y otras en palabras que intercala en su música durante sus improvisaciones, fue quien fundó aquel famoso grupo La Nopalera que ayudó a renovar la música mexicana en la década de los ochenta, en la actualidad vive en Cuernavaca, ciudad que -dice- se aferra neciamente al encanto de la Eterna Primavera, donde emprende proyectos musicales.  

Cipriano presenta la interesante obra de teatro “Mingus en Cuernavaca” escrita por el dramaturgo francés Enzo Coremann, trata sobre los últimos momentos de vida de Mingus en esta ciudad. Miguel Lugo dirige la obra; Miguel Méndez actúa como Charles Mingus; Karen Sánchez es la enfermera, en la música viva el contrabajista Marcos Rayas, y el mismo Cipriano es el asesor musical, La presentación será en la Casona Spencer este próximo viernes 21 de octubre a las 19 horas, y otra el sábado 22 en Galería Papillón a las 20 horas.

Jazz de Mingus; https://www.youtube.com/watch?v=qkhQRGbLEUI

Autor Carlos Lavín Figueroa

¡Hasta la próxima!

Por: Carlos Lavín Figueroa / carlos_lavin_mx@yahoo.com.mx

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