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El hom­bre que operó el res­cate finan­ciero del emble­má­tico perió­dico de izquierda, La Jor­nada, tiene hoy a su hijo en una posi­ción clave del gobierno de la pre­si­denta Shein­baum: es el direc­tor de los ban­cos de desa­rro­llo Ban­co­mext y Nafin.

Car­los Torres Rosas dirige los dos ban­cos. Es íntimo amigo de Andy López Bel­trán. Su papá, Car­los Torres Larriva, se encargó de que durante el gobierno de Enri­que Peña Nieto se cana­li­za­ran cien­tos de millo­nes de pesos del pre­su­puesto público al dia­rio La Jor­nada, que atra­ve­saba por una situa­ción finan­ciera que lo tenía al borde de la quie­bra. Hay res­ca­tes finan­cie­ros que sí avala la 4T. Uno de ellos es el de La Jor­nada.

Es cierto que los años de bonanza de La Jor­nada se die­ron con López Obra­dor. El cariño del pre­si­dente hacia el perió­dico no era sólo por la con­ver­gen­cia ideo­ló­gica sino sobre todo por sus gran­des afec­tos per­so­na­les den­tro del dia­rio. López Obra­dor trató a La Jor­nada como si tuviera los alcan­ces de audien­cia de una tele­vi­sora. Le des­tinó en gasto publi­ci­ta­rio mon­tos com­pa­ra­bles a los que reci­bie­ron Tele­visa y TVAz­teca (que en ese momento era muy cer­cana a AMLO). Ríos de dinero. Pero esos años de bonanza no se hubie­ran podido regis­trar sin el estra­té­gico res­cate de Peña Nieto a La Jor­nada. Quizá el dia­rio no hubiera lle­gado al 2018.

Car­los Torres Larriva, el papá del ban­quero guber­na­men­tal, ha sido por déca­das un dis­creto pero muy influ­yente puente entre los empre­sa­rios y las admi­nis­tra­cio­nes de izquierda: cuando fue­ron jefes de Gobierno de la Ciu­dad de México, tanto Cuauh­té­moc Cár­de­nas como López Obra­dor (en esa época, figu­ras del PRD) le enco­men­da­ron esa tarea.

Car­los Torres Larriva nació en Torreón, Coahuila. Es pariente de los Gon­zá­lez Torres (primo del papá del Niño Verde). Se casó con doña Nora Rosas, here­dera de una fami­lia muy acau­da­lada de Durango, dedi­cada al nego­cio de la madera. La fami­lia de ella tenía una rela­ción muy cer­cana con doña Ama­lia Solór­zano (qepd) y su hijo, el inge­niero

Cuauh­té­moc Cár­de­nas Solór­zano. Esa fue la puerta de entrada de Torres Larriva al movi­miento polí­tico que empezó siendo el PRD y derivó en Morena. Apoyó a Cár­de­nas en sus cam­pa­ñas polí­ti­cas de 1988, 1994 y 1997. En esa lucha, por ahí de la década de los noventa, Torres Larriva se hizo muy amigo de Andrés Manuel López Obra­dor, y por ellos se cono­cie­ron los hijos y se vol­vie­ron gran­des ami­gos: Car­los y Andy.

A la vera de Andy, y por la buena rela­ción entre los papás de ambos, Car­los Torres Rosas, que estu­dió muchos años en el extran­jero, fue enco­men­dado con la coor­di­na­ción de los pro­gra­mas socia­les del gobierno durante el gobierno de AMLO y recien­te­mente, en la admi­nis­tra­ción Shein­baum, fue movido a la direc­ción de Ban­co­mext y Nafin, cuyos acti­vos suman 700 mil millo­nes de pesos apro­xi­ma­da­mente.

Las opi­nio­nes ver­ti­das en este espa­cio son exclu­siva res­pon­sa­bi­li­dad del autor y no repre­sen­tan, nece­sa­ria­mente, la polí­tica edi­to­rial de Grupo Dia­rio de More­los.

Sobre el autor

Carlos Loret de Mola
Carlos Loret de Mola
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