En muchas cocinas del mundo, el huevo hervido es un elemento básico en ensaladas, bocadillos y platos tradicionales. Sin embargo, recientes investigaciones apuntan a que, en lo que respecta a esta técnica aparentemente sencilla, ¡estamos equivocados! La ciencia ha descubierto que hervir un huevo correctamente es mucho más complejo de lo que solemos imaginar, y nos ofrece una receta innovadora para lograr la cocción perfecta.

El dilema de la temperatura

El error habitual en la cocina reside en desconocer la temperatura exacta que requiere cada parte del huevo. Según especialistas de AS, la clara necesita alcanzar los 85 °C para cuajarse adecuadamente, mientras que la yema se cocina de manera óptima a 65 °C. La práctica común —poner los huevos en agua hirviendo sin tener en cuenta esta diferencia— podría estar impidiendo que disfrutemos de su máximo sabor y textura.

Ante este panorama, los cocineros profesionales han desarrollado métodos ingeniosos para resolver este problema. Una de sus soluciones consiste en calentar dos ollas a temperaturas distintas, permitiendo que cada componente del huevo se cocine en condiciones ideales. Sin embargo, la ciencia no se detiene ahí y ha experimentado con técnicas aún más sofisticadas.

La innovación: la cocción periódica

Un estudio publicado en Communications Engineering ha introducido el método de cocción periódica, una técnica que promete revolucionar la forma en que entendemos la preparación del huevo hervido. La idea fundamental es transferir energía a través de capas con diferentes propiedades térmicas, similar a la forma en que se diseñan materiales plásticos de múltiples estructuras.

Ernesto Di Maio, científico de materiales de la Universidad de Nápoles Federico II, explica:

“Permite tener un material, en una sola pieza, pero con diferentes estructuras y, por lo tanto, diferentes propiedades.”

El experimento consistió en alternar un huevo entre dos recipientes: uno a 100 °C (una cacerola en ebullición) y otro a 30 °C. Este cambio se realizó cada dos minutos, durante un total de 32 minutos. La alternancia controlada asegura que el calor se distribuya de manera precisa, logrando que tanto la clara como la yema alcancen sus temperaturas ideales y, en consecuencia, se cocinen de forma perfecta.

¿Vale la pena el esfuerzo?

Aunque la técnica de cocción periódica puede parecer laboriosa, sus defensores argumentan que dedicar tiempo a perfeccionar incluso los aspectos más cotidianos de nuestra alimentación es un acto de cuidado hacia quienes nos importan. “Por supuesto, lleva tiempo. Pero creo que es bueno dedicar algo de tiempo a las personas que amas”, concluyó Di Maio.

Este descubrimiento invita a replantear nuestras prácticas culinarias y a apreciar el papel que juega la ciencia en el día a día. Lo que antes era una tarea sencilla se transforma en una experiencia casi ritual, donde cada detalle cuenta para alcanzar la excelencia en la cocina.

Conclusión

La próxima vez que te dispongas a preparar huevos hervidos, quizás quieras considerar estos nuevos métodos. La ciencia nos demuestra que hasta los procesos más familiares pueden ser optimizados, recordándonos que la búsqueda de la perfección en la cocina es tan apasionante y sorprendente como en cualquier otro ámbito de la innovación

Cumple los criterios de The Trust Project

Saber más

Síguenos en Google Noticias para mantenerte siempre informado

Sigue el canal de Diario De Morelos en WhatsApp