Cuernavaca.- Francisco Adán Martínez Beltrán, comerciante del ramo de la carne, platicó a Diario de Morelos sobre su llegada como trabajador al Mercado Adolfo López Mateos, la cual ocurrió cuando tenía 11 años de edad, además, contó parte de lo que ha significado su vida dentro de este centro de abasto.

“Tocaste mi parte más sensible. Comentar, primero, que yo soy muy agradecido con la vida y doy gracias a Dios por todo lo que me ha dado, cuatro hermanos, mi negocio, carrera, esposa, además de mis cinco hijos. 

“Y segundo, la disciplina férrea que me inculcó mi padre Don Crisóforo Martínez (el patillas), que es lo que me tiene hoy trabajando en este bello Mercado”, recordó.

Sin embargo, el ser comerciante desde chico no le impidió combinarlo con el estudio, y otras profesiones.

“Soy un hombre multifacético y disciplinado, tanto que combiné el trabajo con el estudio, la política, entrenador de equipos y claro lo más importante es que terminé una carrera como ingeniero”, dijo, al tiempo de mencionar que participó con su equipo en la Copa Morelos. 

Martínez Beltrán recalcó que en el Mercado más grande de Cuernavaca hay muchos comerciantes que son profesionistas, entre los que destacan abogados, doctores, contadores, maestros, dentistas, arquitectos y más.

Consideró que una de las claves que le ha dado resultado es la disciplina y constancia con su trabajo.

“Fíjate, creo que ya poca gente lo tiene, y menos los jóvenes de ahora, es que yo me levanto a diario a las cuatro de la mañana, para disponerme a trabajar; empiezo por tomar algo de alimento y después me voy de mi casa al rastro municipal.

“Voy por la carne que vamos a vender, posteriormente destazo la carne que vamos a vender y esto es una rutina diaria”, nos describió.

Otro secreto que compartió Francisco Adán es que ha aprendido más a fondo sobre su producto.

“Yo he tomado varios cursos importantes en esto de la carne y por eso quiero darles un consejo, pues creo que no valorizamos lo que Dios nos da. Mira Luis, en Argentina y Brasil, le hacen culto a la carne y disfrutan muchísimo de ella; he visto por ejemplo que los argentinos comen con unas ganas las mollejitas de la res y aquí en México ni las pelamos”.

Con toda una vida entre las paredes del Adolfo López Mateos, Francisco no pudo evitar recordar algunas de sus vivencias más memorables en dicho lugar.

“Pasando a lo más bonito que me ha sucedido aquí en este Mercado es que yo desde niño, y casi aún de joven, disfrutaba llegar desde temprano con mi mamá, doña Sofía Beltrán, y ver el amanecer, desayunar, comer muchas veces aquí y pues la comida era muy variada; aquí hay muchísimas cosas que venden para comer y pues las he disfrutado todas, gracias a Dios”, dijo en la entrevista.

Finalmente, también compartió algunos amargos momentos que ha pasado en uno de los ‘corazones’ de la capital morelense.

“Lo más triste que me ha pasado estando aquí en el Mercado es que a mi papá lo asaltaron y le dispararon y perdió la vida. Fue muy fuerte para mí, yo tenía 24 años de edad y apenas había terminado mis estudios y pues tuve que apechugar y desde allí hacerme cargo de mis hermanos”, concluyó.

Por: Luis Flores [email protected]


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