Cuernavaca, Morelos.- Hay sueños que se construyen a base de insistencia y de volver a levantarse tras las caídas. Así es la historia de Fernando Vargas García, un joven futbolista morelense de 15 años que hoy ve recompensado su esfuerzo al ser aceptado en las Fuerzas Básicas de Cruz Azul.

El camino de Fernando no fue sencillo ni inmediato. El deportista comenzó a jugar desde los cinco años, pero fue a los 10 cuando decidió tomar el futbol con seriedad profesional. Durante su proceso, enfrentó varios rechazos que pusieron a prueba su determinación antes de lograr el éxito con los celestes.

“Pasé por varios equipos y no se me daba, me rechazaban, pero cuando llegó la oportunidad supe que tenía que aprovecharla”, relató el joven para Diario de Morelos. Esa puerta se abrió finalmente en febrero, tras superar diversas etapas de visorías técnicas.

Un talento morelense en la Sub-15 de la Máquina

Fernando se desempeña en el campo como enganche o extremo, posiciones que exigen creatividad y velocidad. El joven reconoce que llegar a una institución de este nivel requiere de un sacrificio constante y una mentalidad fuerte para no rendirse ante los obstáculos.

A partir del 15 de abril, Vargas García se integrará formalmente a la Casa Club de Cruz Azul. Ahí iniciará su proceso con exámenes médicos y entrenamientos específicos con la categoría Sub-15, bajo la meta clara de subir de nivel y pelear por un puesto en el cuadro titular.

Apoyo familiar y disciplina: La clave del éxito

El futbolista destacó que el apoyo de su familia y de su entrenador, Miguel Ángel Morris, ha sido el pilar fundamental para no abandonar su carrera. A pesar de los momentos de duda, el morelense mantuvo el enfoque en su objetivo final: el máximo circuito.

“A veces estás muy motivado, pero hay momentos en los que te da el bajón, y ahí es donde decides si sigues o no”, confesó Fernando. Con esta madurez, el joven de Morelos comienza a escribir su propia historia en el balompié nacional, buscando el anhelado debut en la Primera División.

Caer, levantarse y seguir

La historia de Fernando no es la del talento que brilla desde el primer intento, sino la de quien insiste hasta lograrlo. Los rechazos formaron parte de su proceso, momentos donde muchos suelen abandonar. Sin embargo, en su caso, cada negativa se convirtió en impulso. “No se me daba, pero seguí intentando”, recordó. Esa capacidad de resistir y mantenerse en el camino es, hoy por hoy, uno de los pilares que lo tienen dentro de una institución como Cruz Azul.

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