La crisis interna del Tribunal Superior de Justicia (TSJ) de Morelos volvió a evidenciarse este viernes, cuando trabajadores del Poder Judicial suspendieron actividades durante aproximadamente media hora ante la falta del segundo pago de aguinaldo, una interrupción breve pero suficiente para frenar trámites, retrasar audiencias y afectar a ciudadanos que acudían a resolver asuntos legales.
Aunque el dirigente sindical José Luis Páez reconoció posteriormente que el paro obedeció a un “malentendido” derivado de una cuestión técnica y ordenó el regreso a labores, el daño ya estaba hecho. Expedientes detenidos, citas reprogramadas y usuarios obligados a esperar o retirarse dejaron claro que, cuando el TSJ se paraliza, aunque sea por minutos, el derecho de acceso a la justicia también se detiene.
A la inconformidad se sumó la difusión de un video en el que el propio líder sindical instruye a los trabajadores a retomar actividades bajo el argumento de que estaban siendo grabados, lo que fue interpretado por empleados como una forma de presión interna más que como una solución de fondo.
En paralelo, jubilados del Poder Judicial denunciaron que, hasta el 15 de enero de 2026, no se les ha cubierto el aguinaldo que por ley les corresponde, ni se han aplicado incrementos derivados del salario mínimo en sus decretos de jubilación. También acusan adeudos acumulados de 2025 y 2026, así como casos de personas con decreto aprobado que aún no han sido incorporadas a la nómina.
Ante esta situación, anunciaron una manifestación para el lunes 19 de enero, a partir de las 8:00 horas, con cierres en puntos estratégicos de Cuernavaca como la Paloma de la Paz, El Polvorín, Álvaro Obregón (sede del Órgano de Administración Judicial) y la calle Leyva, frente al TSJ. Los inconformes advierten que el impacto volverá a recaer en la ciudadanía, no en los magistrados.
Trabajadores consultados señalan que, lejos de contener la crisis, la presidencia del TSJ ha privilegiado la proyección pública. Acusan que el magistrado presidente, Juan Emilio Elizalde Figueroa, mantiene una presencia constante en eventos, reuniones y ceremonias del Gobierno estatal, mientras al interior del tribunal no se perciben avances para resolver adeudos, desactivar la confrontación sindical ni normalizar la operación de juzgados.
“La sensación es que hay presidencia para el protocolo, pero no para la solución”, resume un empleado. La frase que se repite en pasillos del tribunal es contundente: “En el TSJ hay más pose que mando”.

Cumple los criterios de The Trust Project

Saber más

Síguenos en Google Noticias para mantenerte siempre informado

Sigue el canal de Diario De Morelos en WhatsApp