El pasado 20 de mayo ví un twiter de @latinus_us. Aparece en pantalla Héctor de Mauleón. Con un saco negro y camisa blanca sin corbata. A su espalda un librero rebosante de libros, de esos que sí se leen. No son de adorno. Serio, casi solemne, nos da a conocer las cifras escalofriantes de la violencia en México. En el país se registra una masacre cada 24 horas, nos dice en tono neutro, como queriendo no ser alarmante. Las cifras del Sistema Nacional de Seguridad Pública son apabullantes. Sabe que no se necesita dramatizar.

Héctor de Mauleón nos hace saber cotidianamente en su columna del Universal, con su singular y amigable prosa, la tragedia que se vive en algún lugar del territorio mexicano. Sin aspavientos, en el twit, como la cosa más natural, nos devela una realidad que no quisiéremos saber. Que nos obstinamos en cerrar los ojos ante las 150 masacres tan sólo en los 4 meses que han transcurrido de este año.

El autor que nos descubre la Ciudad de México en su libro “La Ciudad que nos inventa”. Crónica de seis siglos, un maravilloso viaje en el tiempo y la historia de la ciudad de México, nos trae de golpe a la realidad, a la vida cotidiana de un país que no logra descifrar el enigma de una violencia que no cede. De Mauleón en su libro nos platica amigablemente cómo era la vida de la capital mexicana a través de los siglos. Investiga en todo tipo de fuentes lo que ha sido el día a día en la gran ciudad. En el twiter, con pasmosa sencillez, De Mauleón nos habla de las masacres que se han dado en México cada 24 horas. Impresionante. 

En México los asesinatos son cosa de todos los días. Nada nos sorprende. Pero tenemos miedo.

Mucho miedo. A pesar de los esfuerzos y el apoyo de la federación, Morelos no logra bajar de los primeros sitios en el ranking de la violencia nacional. Los criminales están cada día más cerca de nuestras casas, del trabajo, de las plazas, de las calles. Vivimos con miedo.

En el México de hoy, nos recuerda de Mauleón, hay 82 asesinatos diarios. Estremecedor, sin duda.

En Cuernavaca parece que se ha olvidado la masacre de la colonia la Barona en donde perdieron la vida 11 jóvenes, hace unos seis meses.

Morelos ocupa el primer lugar en feminicidios. De acuerdo al Sistema Nacional de Seguridad Pública. Cada uno de los tres sexenios se ha duplicado la cifra en el país.

Inconcebible que la violencia se cebe más en las mujeres, en las niñas. Más de 100 mil desaparecidos en lo que va de la actual gestión. Cien mil familias que no volverán a encontrar la paz. Cien mil familias deshechas.

Los esfuerzos que realizan los gobiernos municipales, estatales y federales se diluyen. Las cifras que proporciona el Sistema Nacional de Seguridad Pública, son simplemente desesperanzadoras.

En lo que va del año han asesinado a 8474 personas. Muchas de ellas con huellas de una crueldad apenas imaginable. 

Es evidente que la estrategia contra la delincuencia no está dando resultados. Tanto en el país como en Morelos se requiere una revisión de la política pública para enfrentar con éxito la inseguridad.

Alejandro Hope en el Universal (16.5.22), sostiene, que la política de abrazos y no balazos es algo más que un eslogan. Los balazos están muy presentes y los abrazos no tanto, nos dice. “El gobierno federal encarcela más, usa a más soldados que nunca como policías, decomisa más droga, sigue deteniendo capos y tiene un índice de letalidad superior al gobierno anterior.”

Sin embargo, la criminalidad sigue en aumento. La estrategia no está dando resultados y el discurso que ve como la causa a la pobreza, no es suficiente. 

Es tiempo de iniciar una nueva etapa. A Morelos, como a todo México, le urge detener el avance demoledor del crimen organizado o no.

Por: Ariel Homero López Rivera / opinion@diariodemorelos.com


Las opiniones vertidas en este espacio son exclusiva responsabilidad del autor y no representan, necesariamente, la política editorial de Grupo Diario de Morelos.


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