En la primera década del siglo XX, el estado de Morelos tenía una población de 180,000 habitantes. La agricultura, con la caña de azúcar como cultivo principal, era la actividad económica dominante. Unas cuantas familias eran dueñas de las haciendas, donde los jornaleros trabajaban en condiciones de explotación, con jornadas de hasta 12 horas y un sistema de tiendas de raya que perpetuaba sus deudas, sumiéndolos en una condición cercana a la esclavitud. El anhelo de los pueblos era recuperar las tierras que les habían sido arrebatadas desde la época colonial. De esa lucha nació el emblemático grito “Tierra y Libertad”, que Diego Rivera inmortalizó con talento en el mural del Palacio de Cortés.

Hoy, más de un siglo después, la libertad vuelve a ser un tema de urgente discusión. La revista Letras Libres ha dedicado recientes publicaciones a este asunto, reflejando la preocupación de intelectuales por el debilita miento de la democracia y el liberalismo, tanto en México como en el mundo. En su número de noviembre, titulado “La libertad amenazada”, varios analistas examinan cómo el proyecto liberal democrático, basado en el pluralismo, el Estado de derecho y la división de poderes, enfrenta embates desde diversas trincheras. El politólogo Armando Chaguaceda advierte que las tendencias antiliberales suelen ser el preludio de regímenes autoritarios, y defiende que preservar ese legado es tarea esencial de todo demócrata. En su edición 325, “La libertad entonces, la libertad ahora”, la revista recoge reflexiones de un encuentro donde se analizaron los peligros que acechan a la libertad en el siglo XXI.

En México, esta discusión no es abstracta: se vive una confrontación cotidiana entre modelos de sociedad. Pese a haber llegado al poder por vías democráticas, existe la percepción de que el actual gobierno encamina al país hacia un centralismo autoritario, al haber logrado una inusual dominación sobre los tres poderes y promover una reforma electoral que podría minar la autonomía de los comicios.

¿Por qué hablar de libertad en pleno siglo XXI? Porque, como señaló el intelectual Leon Wieseltier en dicho foro, “los autoritarios nos están ganando la partida… están convenciendo a mucha gente”.

La historia ofrece lecciones claras: antes del ascenso de Hitler, hubo voces como la de Winston Churchill que alertaron sobre el rearme alemán y el peligro que se avecinaba. Sus advertencias, en su momento, no fueron escuchadas. Para Morelos, la libertad fue conquistada a sangre y fuego durante la Revolución Mexicana. Aquel lema zapatista no era una consigna vacía: expresaba el anhelo de una vida digna, libre de la servidumbre. Hoy, sus casi dos millones de habitantes viven en libertad, pero esta no es un patrimonio irrevocable. Se observan señales preocupantes de su erosión.

Si el problema de la tierra fue resuelto en buena medida, el de la libertad está nuevamente en la mira. La defensa de la democracia exige, ahora como entonces, vigilancia y convicción. Por fortuna existen voces que están dando la alarma de lo que puede ocurrir en México. Voces que están siendo silenciadas con todo tipo de argumentos. Van desde la cooptación, o aplicando leyes con interpretación a modo del régimen hasta amenazas mortales y cumplidas como en el caso del movimiento del sombrero.

Cumple los criterios de The Trust Project

Saber más

Síguenos en Google Noticias para mantenerte siempre informado

Sigue el canal de Diario De Morelos en WhatsApp