Parecía una tarea fácil. Sólo había que ir a visitar los domicilios de las familias que solicitaban una beca. Conocer las condiciones de vida.

Bajamos por un sendero de terracería al fondo de la barranca entre desperdicios de basura y pútridos olores. La frente perlada de sudor.

Llegamos a la humilde vivienda. La familia estaba integrada por la madre y cuatro criaturas. No hacía falta mucho para advertir que realmente era una familia que debía recibir ayuda. Al regresar a mi casa no pude evitar que las lágrimas brotaran. En ocasiones hubo que dar alojamiento a niños ante tanta carencia”. Nacía un voluntariado.

Han pasado 25 años del testimonio vivo de una voluntaria de lo que es ahora una exitosa organización de la sociedad civil, en la que ciudadanos aportan sus voluntades para construir una vida que nunca imaginaron posible esos niños y jóvenes. Hoy, son médicos,abogados, ingenieros.

Un pequeño grupo de vecinos de San Antón en Cuernavaca, convocados por el párroco, se plantearon aportar algo de sí mismos para dar alguna esperanza a los jóvenes que integraban pandillas y bandas que hacían de la colonia una de las más peligrosas y violentas de Cuernavaca.

Giovanni Melchiorre Bosco nació en I Becchi (En el Piamonte de Italia.1815-1888). Se le conoce como Don Bosco universalmente.

Dedicó su vida a la educación de los jóvenes más necesitados y a la defensa de su fe. Eran tiempos difíciles en Italia pues se construía el

Estado Italiano (Unificación italiana), en duro enfrentamiento contra  el papa. Era el fin de los Estados Pontificios. Fácil imaginar la violencia y miseria que afectaba a los pobres.

Siendo niño de 9 años, Giovanni Bosco tuvo un sueño en el que, al lanzarse contra unos muchachos groseros, un personaje le dijo:  “no con los puños, sino con amabilidad, vencerás a estos muchachos”.

Con el tiempo entendió el mensaje. El sistema educativo que desarrolló fue llamado Sistema Preventivo Salesiano. Desde el siglo XIX avanzó hasta estar presente actualmente en todo el mundo.

Los vecinos de San Antón se lo tomaron en serio. Hoy la organización se llama Fundación Don Bosco. Cuenta con seis sedes y una oferta educativa que abarca desde la primaria al posgrado. Continuando con la filosofía de su Patrono, Don Bosco, el 76% de los estudiantes cuenta con una beca y el 60% proviene de una familia monoparental. En el ciclo 2021-2022, recibieron educación más de 1400 estudiantes.

La Fundación ha recibido la acreditación al nivel mas elevado del Centro Mexicano para la Filantropía (CEMEFI).

No le falta razón a Antonio Sandoval Tajonar, fundador y Director General de la Institución, al remarcar en su informe de los 25 años, que Morelos ocupa los primeros lugares en feminicidios, homicidios, secuestro, robo y un lamentable etc.

La Fundación no se ha limitado a propiciar la educación entre los que menos tienen. Ha ido más lejos, al definir como el eje de su sistema educativo la búsqueda de la paz. De tal suerte que para romper la espiral de violencia que domina al Estado, creó el programaComunidades Libres de Violencia: Constructoras de Paz. 

Un paradigma puede referirse, de manera cotidiana, a una creencia u opinión compartida. El modelo actual de la sociedad está dominadopor la violencia. Tiene que detenerse. Debe ser revertido,transformado, quebrado. Es justamente la propuesta educativa de la Fundación. Una fuerza enorme basada en la educación. Una educación cuyo eje es la construcción de paz.

Las autoridades estatales y municipales presentes en el evento se dieron cuenta de lo que es posible lograr cuando se tiene una filosofía y un liderazgo social basado en el compromiso, el talento, la honestidad y la fuerza de las convicciones. Romper un paradigma no es cosa cualquiera. Es constancia y certeza en lo que se propone… con un enorme ingrediente de amor.

Por: Ariel Homero López Rivera

opinion@diariodemorelos.com


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