La pandemia ha puesto a prueba la capacidad de los gobiernos de todos los niveles y de todas la Entidades federativas. Ha afectado todos los rubros de los planes de los gobiernos. Hemos observado los aciertos y los errores cometidos en las distintas instancias. Nos ha permitido compararnos con las estrategias que han implementado otros países. No salimos bien librados.

Morelos se ha sumado a los planes anti covid definidos por la federación. Para bien o para mal así ha sido y hemos navegado en la aguas turbulentas y arrastrados por la conducción errática que nos llevó a estar en los primeros lugares de contagio y letalidad. Para paliar la crisis se echaron a andar programas específicos para apoyar a la población desde el gobierno estatal. Los resultados aún no lo sabemos. Se evaluarán en su oportunidad.

Como quiera que sea la vacunación se ha iniciado, como siempre sucede, con no pocos tropiezos y confusión pero ya comenzó y los adultos mayores iniciaron el desfile en los centros de vacunación. En el camino se irán observando los avances con suspicacia pero con optimismo.

Parece que el mundo se detuviera ante la crisis de salud al estar confinados en nuestros hogares. Pero no. La vida continúa inexorablemente pues el reloj no se detiene. Ahora demanda de todos un respirar profundo para enfrentar los problemas de siempre. Se antoja un alto en el camino. Revisar lo hecho y modificar la ruta cuando los temas así lo requieran.

Gobernar significa planear, organizar, dirigir y evaluar. Esto es administración clásica pero con un marco de referencia definido por el relativamente nuevo concepto de gobernanza, que significa la capacidad para gobernar en donde interviene el gobierno y los ciudadanos de a pie en la toma de decisiones.

Ahora es el momento de redefinir prioridades y encauzar nuevas rutas. Gobernanza y Política Pública debería ser la clave para obtener los mejores resultados. Nada fácil pues significa enfrentar las inercias de la inmovilidad. Significa salir de los nichos de confort. Es un aventurarse y abrirse a nuevas posibilidades.

El Coneval nos marca la pauta para definir lo que realmente urge. Lo que muestra en sus evaluaciones definen la gravedad de lo que verdaderamente importa. La situación de pobreza en que viven dos terceras partes de la población en Morelos. Los datos son fríos y reflejan una cruel realidad de la vida común de la mayoría de la gente en Morelos:

En el 2008 el 48.8 % de la población estaba en situación de pobreza. O sea, mas de 857 mil personas. Diez años después de se incrementó a 50.8 %. No se tienen los datos del 2020 porque no se hizo el levantamiento por razones de salud. Sin embargo había disminuido la población en pobreza extrema al pasar del 8.7 % que eran 153 mil personas al 7.4 % que son 147 mil personas.

La pobreza extrema significa que no se tienen los ingresos suficientes para alimentarse con los mínimos de nutrientes. Terrible. En diez años las cosas no mejoraron sustancialmente. Los apoyos en efectivo para la población en pobreza sin duda son un apoyo importante.

La pandemia seguramente echará por la borda lo poco logrado y se incrementará la pobreza en todas sus modalidades: Moderada, por carencia sociales, por ingresos y laboral. La población no pobre y no vulnerable pasó del 2008 al 2018 del 13.9 % que representa 244.3 mil personas, al modesto 14% (279.6 mil personas). En el 2016 había llegado a ser 18.1 % o sea, 353.3 mil personas. Se había incrementado la clase media un 0.1 %.

Morelos para recuperar las cifras que tenía en el 2016 tendrá que tener claridad y desencadenar un plan sumamente agresivo parar impulsar el crecimiento económico. Ha perdido lo poco que había ganado en una década. La economía ha quedado muy dañada y el empleo ha caído y puede caer más. La falta de empleo afecta directamente a los pobres y la clase media disminuirá su poder adquisitivo. Habrá muchos que aparezcan en situación de pobreza.

La convocatoria para rescatar a Morelos de la caída tendrá que ser oportuna y convocar a la sociedad a una suerte de cruzada pro empleo con sentido de urgencia. Al mismo tiempo rediseñar la estrategia para lograr mejores resultados en educación, tecnología y el sistema de salud, en un plan de gran envergadura.

Ojalá que los candidatos que resulten vencedores en los comicios próximos lo sepan.

Por:  Ariel Homero López Rivera / opinion@diariodemorelos.com