Tendremos un año políticamente muy movido. Intenso y lleno de todo tipo de sorpresas en política. Estará en juego el país que aspiramos tener. Se confrontan dos modelos de país claramente definidos. En una simplificación, se puede decir, que ambos modelos ya los hemos probado.
En los medios de comunicación y en redes sociales veremos una batalla intensa, que inició desde antes de iniciar oficialmente. La lucha política se va a dar en las calles, las bardas, muros, espectaculares, volantes, perifoneo, mitines, autobuses, en los autos… no habrá sitio, ni una rendija que no sea utilizada. Millones de spots en radio y televisión invadirán nuestra privacidad con jingles y todo tipo de ocurrencias… y barbaridades.
En Morelos, no es fácil encontrar las diferencias entre los proyectos políticos que sí se ven en el plano nacional. La tarea de las candidatas a gobernar, será la de intentar diferenciarse ante los ojos ciudadanos con una idea que recuerden al momento de emitir su voto. La gente vota con los sentimientos. Lo saben los estrategas de los equipos de campaña. Son campañas, es el tiempo de buscar incidir en el ánimo del votante.
El ciudadano consciente se preguntará: ¿Quién es la más calificada para gobernar? ¿Cuál de ellas tiene idea clara de qué se debe hacer para mejorar sus condiciones de vida? ¿Quién tendrá la capacidad y la experiencia para liderar un gobierno? ¿Quién podrá enfrentar los retos que tiene la entidad en inseguridad, salud, servicios, educación, infraestructura, etc.?
¿Cómo espera gobernar? ¿Cuales son sus herramientas, estrategias, compromisos? ¿Sabrá lo que le espera con un congreso opositor? ¿Sabrá qué relación habrá con 36 ayuntamientos y la mayoría con diferente marca? ¿Conocerá los problemas que aquejan a los que menos tienen? ¿Conoce el sistema de salud y lo que ha significado la pandemia? ¿Sabe del retraso en la educación que ocasionó la pandemia? ¿Tendrá idea del tiempo perdido en educación escolar? ¿Cómo será su relación con la Federación? ¿Cómo le hará para incrementar el presupuesto tan limitado que tiene el gobierno estatal y la dependencia tan enorme que tiene de la Federación?
Nadie es todólogo. Pero sí se espera que la gobernante (¿Gobernanta?), tenga la capacidad y el talento para formar un equipo con experiencia y los saberes necesarios para dar respuestas a la compleja tarea en cada área y función del gobierno. Ya sabemos que no basta lealtad para hacer un buen gobierno. Queda claro que se requiere contar con gente talentosa, experimentada, inteligente y comprometida. Nada fácil entre tantos compromisos que se van haciendo en el camino.
En las próximas entregas, pretendo hacer breve análisis de los temas principales que deberán ocupar al próximo gobierno. Sin temor a equivocarme el tema que más inquieta a la sociedad es la inseguridad. Tema terrible que ha desbordado los límites de lo imaginable. Como una mancha avanza ensangrentando y pervirtiendo a los jóvenes, enrolándolos, secuestrándolos, enganchándolos por todos los rincones del estado. Matándolos.
En la medida, en que el gobierno que viene pueda definir sus objetivos con claridad, podrá encauzar los recursos, los talentos, las ideas, los esfuerzos que de manera coordinada y eficiente, puedan ser encauzados mediante la generación de Políticas Públicas que logren articular los esfuerzos de los diferentes niveles de gobierno: federal, estatal y municipal, así como como a los poderes legislativo y judicial.
Políticas Públicas que vayan más allá de las buenas intenciones que se plantean al inicio de una gestión en el Plan Estatal de Desarrollo y los respectivos planes municipales. Políticas Públicas que deberá incorporar a la sociedad civil organizada. Políticas que sean el instrumento para planear, ejercer, avanzar y evaluar lo hecho y teniendo la capacidad para girar el rumbo cuando sea necesario al evaluar los resultados. Una verdadera rendición de cuentas.
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