El mundo de la información se ha transformado y apenas lo percibimos. Ver sentado a nuestro papá en su sillón con el periódico en las manos los domingos mientras uno disfrutaba de las tiras cómicas, ya no es lo que las generaciones actuales tendrán. El cambió tecnológico presente en todos los ámbitos de la vida esta aún en la más mínima actividad. El celular, auténtica mini computadora al alcance de la mano y una conexión bastan para comprar, divertirse, comunicarse, sorprenderse, distraerse e informarse.
Edgar Morin, el filósofo francés contemporáneo, en su libro “Prensa inmunda”, observa y advierte la complicidad entre el poder y los medios tradicionales de comunicación. Aguilar Camín veía en una de sus novelas que el dinero era el aceite que lubricaba la relación entre la prensa y el poder. Entonces, aún no se hacía presente la fuerza avasalladora del internet.
Ricardo Raphael en su libro “Periodismo urgente” (Manual de investigación 3.0), observa con cierto optimismo la transformación que están teniendo que hacer los medios tradicionales para sobrevivir. De la investigación que responde a la pregunta ¿Dónde obtuviste tus noticias ayer? en 1991 el 68 % conocía las noticias por televisión; el 56% por el periódico; el 54% por radio. En 2004 las noticias en línea ya participaban con el 24%; la lectura del periódico cae al 29% en 2012 mientras las noticias leídas en línea llegan al 39%. En la actualidad estas distancias se han acentuado enormemente. (Fuente: Biennial Media Consumption Survey).
Presenciamos una auténtica batalla por la información. Las redes sociales se convirtieron en la principal fuente de información, pero trajeron la nueva era de la desinformación. Las fake news y la manipulación han proliferado y propiciado un deterioro en la calidad noticiosa. Ricardo Raphael, reconoce que el periodismo enfrenta serios problemas en el quehacer noticioso. Las vías tradicionales de financiamiento cambiaron. Los recursos de las empresas y del gobierno se trasladaron a las nuevas formas de comunicación.
El periodismo ha tenido que adaptarse y buscar nuevas fuentes de financiamiento. Muchas empresas cerraron. Otras han tenido que innovar. Aceptar y entrelazarse con las modos emergentes en las redes.
Una plana entera en el Universal la semana anterior, promueve un podcast “Estación A2”. Un podcast para aficionados de los autos. En el mundo se calcula que hay más de 500 millones de oyentes de podcasts. México anda entre el 30% y el 35% de penetración. Nada mal. El podcast muestra cómo los medios se han ido adaptando. Los grandes medios están utilizando los podcasts para ampliar audiencias y las ventas. El Diario de Morelos, se lee en una APP que le permite entrar en el mundo digital.
Edison research/Spotify encontró los segmentos de acuerdo a las edades que utilizan podcast. Entre los 12 y los 24 años de edad el porcentaje de oyentes es del 30% y prefieren el humor y la cultura pop. Los de 25 a 34 años buscan noticias y tecnología, principalmente. De los 35 a los 44 años se inclinan por la educación o la salud mental- El resto por el periodismo de investigación, historia o documentales.
La mayoría de los escuchas (70%) lo hacen en el auto o en transporte público. El Washington Post produce ”El Carrusel” en español, que trata sobre la narcopolítica en México. Tiene gran impacto entre los hispanohablantes.
La oferta y la demanda del periodismo ha pasado por una mutación enorme. Los costos se han reducido drásticamente. Ya no se requiere una imprenta ni un costoso equipo de televisión. Basta con utilizar la red.
La mala información prolifera, seduce y confunde. Raphael piensa que “…frente a esta realidad lo que se requiere es más y no menos periodismo.” Y sugiere que: “La paradoja es que la misma tecnología que arrasó con el esquema económico tradicional es la que está reinventando la industria de la comunicación”.
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