Dice Luis Tamayo en su libro “La Locura Ecocida” (fontamara. 2017), que si la humanidad pretende verdaderamente resolver sus problemas medioambientales, requiere de sujetos capaces de pensar por si mismos, y no le falta razón. Los que pueden resolver el problema que representa la enorme contaminación de las barrancas de Cuernavaca son sus propios habitantes. La condición es que puedan pensar por si mismos la manera de resolverlos. “...no hay entidad extraterrena que venga en su ayuda, que de nada sirve esperar que un Dios aparezca.” Es decir, nosotros los que aquí habitamos, somos los únicos que pueden enfrentar el reto de contener la destrucción de nuestro hábitat.
Tampoco es posible esperar que la municipalidad o el Estado logren detener lo que la desbordada población está ocasionando. Cuernavaca con sus cerca de 400 mil habitantes y su zona conurbada de alrededor de un millón de personas demandan con urgencia la participación de la sociedad. O sea, sólo nosotros la podemos salvar más allá de hacerla un tema electoral.
El Centro Regional de Investigaciones Multidisciplinarias -CRIM- de la UNAM ha propuesto un “... ambicioso programa de investigación-intervención para el manejo de los ecosistemas de las cuencas altas de los Rios Apatlaco y Tembembe...” con los objetivos de: obtener recursos cognitivos, financieros y humanos que impulsen a las comunidades a restaurar y proteger los cuerpos de agua y vegetación: Estrategias de restauración ecológica; Manejo del socio-ecosistema urbano “Barrancas de la Micro-cuenca de San Antón” con la participación de comunidades; Estrategias campesinas de vida en San Juan Atzingo y estrategias para restaurar el bosque de agua de Morelos. 
El Colegio de Morelos en 2018 propuso el Plan para el Manejo Integral del Sistema de Barrancas del Norponiente de Morelos. El plan fue impulsado por diferentes organizaciones de la sociedad civil, con la participación del CONACyT, la Universidad Autónoma del Estado de Morelos y el CIBYC. (barrancasdemorelos.mx). Esfuerzo dirigido a la conservación de ñas barrancas con sus 914 plantas, 1384 insectos, 15 reptiles, 200 aves, 19 mamíferos, 17 anfibios y arañas.
Existen, además de los citados, diversos estudios, proyectos, textos, artículos, documentos e investigaciones sobre las barrancas de Cuernavaca y de Morelos. Es evidencia del interés y preocupación que existe en los medios científicos, intelectuales y de la sociedad civil. El diagnóstico que propone el documento del Colegio de Morelos señala entre las principales causas y problemas. Cito textual:
1.La corrupción y falta de observancia de la ley por la sociedad en general y el incumplimiento de las obligaciones legales de las instituciones gubernamentales.
2.La falta de conciencia ambiental y de valoración de las barrancas por parte de la sociedad.
3.La falta de financiamiento suficiente, oportuno y continuo para implementar actividades prioritarias para la conservación del sistema de barrancas.
4.La falta de continuidad, desarticulación o incompatibilidad entre las políticas públicas, planes, programas, y proyectos de los 3 niveles de gobierno para la protección, restauración, y uso sustentable de las barrancas.
5.Los vacíos de información para la toma de decisiones sustentadas.
6.Los intereses económicos particulares por encima de los colectivos en el ámbito gubernamental y social. 
7.La falta de corresponsabilidad y de participación social para la solución de los problemas ambientales. 
8.Falta de acceso y aplicación de tecnologías apropiadas para un manejo sostenible de los recursos naturales.
El secreto de Cuernavaca para conservar su primavera son las barrancas. Los esfuerzos de las organizaciones no gubernamentales están documentados. En los planes municipales y estatal de desarrollo se les menciona. El paso siguiente es activar todas la fuerzas colectivas y oficiales hasta lograr un gran plan estratégico con metas y objetivos medibles. Iniciar un gran movimiento que genere la cultura del cuidado ecológico. Hablemos de Ecosofía y seamos capaces de pensar y actuar por nosotros mismos. Diagnósticos, programas, proyectos, estudios, análisis y propuestas existentes, son muestra del interés que existe por las barrancas de Cuernavaca. Preservemos la eterna primavera.

Por:  Ariel Homero López Rivera / opinion@diariodemorelos.com


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