“Nosotros nos permitimos el lujo de ser aristocráticos y democráticos, conservadores y progresistas, reaccionarios, legalistas e ilegalistas, según las circunstancias de tiempo, de lugar, de ambiente en las que nos vemos obligados a vivir y a obrar”. Así lo dijo Mussolini en la creación de los Fascios Italianos en 1919. Nacía una corriente política que habría de cambiar el rumbo de la historia europea y del mundo. De hecho, un programa político que era sólo oportunismo. Hoy se les conoce como programas populistas sin importar sean de derecha o de izquierda.
Cuando se creía que el fascismo había muerto en Italia, parece que olvidaron la tragedia que vivió Italia en el siglo pasado, surgen los herederos políticos de Mussolini, que hoy aparecen para gobernar Italia. Tiempos aciagos, a 100 años de la marcha a Roma que llevó al poder a Benito Mussolini.
Umberto Eco, en una conferencia que dictó en Nueva York el 25 de abril de 1995, reflexiona sobre las diferencias que existen entres el fascismo, nazismo y el franquismo. Sin embargo y a pesar de las diferencias, señala que existen características comunes que los identifican. Concluye, que son regímenes totalitarios, aunque algunos llegaron por la vía democrática. Los autoritarismos, en todo caso, son eternos y los llama ur-fascismo. Propone 14 puntos para identificarlos y advertir el riesgo que significan para las democracias y las libertades:
1.-El culto a la tradición.
2.- Rechazo a la modernidad.
3.- Culto a la acción.
4.- El sincretismo como cultura.
5.- Miedo a la diferencia.
6.- Surge de la frustración individual o social.
7.- El privilegio es nacer en su país.
8.- Los seguidores son humillados por la riqueza de los enemigos.
9.- Para el ur-fascismo, no hay lucha por la vida sino vida para la lucha.
10.- Participación primordial de los elitismos aristocráticos y militaristas.
11.- Considera que el heroísmo es la norma.
12.-Desden hacia las mujeres.
13.- Los ciudadanos sólo tienen influencia cuándo son mayoría.
14.- Lenguaje popular sencillo.
El texto de la conferencia fue publicado y llamado “Contra el fascismo” por Lumen.
La profundidad del análisis y percepción de Umberto Eco, autor del hermoso libro “En Nombre de la Rosa”, anticipa dos décadas la existencia de regímenes autoritarios que en diversas partes del mundo, hoy, se han hecho presentes. Unos con signo conservador y otros auto llamados progresistas. Una lectura cuidadosa del texto, permite reconocer cuándo los gobiernos están tomando o han tomado ese camino.
La inexistencia de un proyecto de país que finca sus principios en el desarrollo y maduración de la democracia y la libertad, está condenado a inclinarse hacia el cómodo camino de tener contenta a su clientela política, que son las mayorías.
El auto llamado Duce, pretendió he hizo creer a los italianos, que podían recobrar su glorioso pasado y hacer de Europa un continente fascista fue tolerado y hasta aceptado por sectores importantes de las sociedades de Italia y de otras naciones.
El costo en vidas que tendría para Italia el sueño fascista se estima en un millón.
Benito Almicare Andrea Mussolini, pagó cara su aventura. No sólo hundió a Italia en una guerra cruel y sangrienta, sembró el odio al polarizar en contra de judíos, negros u homosexuales y todo aquel que pensara diferente. Benito Mussolini fue sentenciado a muerte, después de intentar huir de Italia usando un uniforme alemán, es descubierto y fusilado el 28 de abril de 1945, junto a su amante Claretta Petacci. Una multitud profanó los cadáveres y los colgó de los pies en una gasolinera. Una imagen dantesca.
Hoy, las cosas no son iguales. Los líderes autoritarios polarizan a la sociedad utilizando otros medios. Pero, el discurso en el fondo tiene mucho de similar.
Seguramente ayer como hoy, mentes lúcidas trataron de entender el momento y el peligro que corrían, como los alemanes en la etapa previa a la llegada de Hitler. No tuvieron Eco. Los avasalló el autoritarismo.
Por: Ariel Homero López Rivera / [email protected]
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