El emperador de Japón Mutsuhito (1852-1912), fue muy querido por los japoneses; dos días después de su fallecimiento, en julio de 1912, el alcalde de Tokio Sakatani Yoshirō y el magnate Shibusawa Ei’ichi anunciaron la construcción del santuario Meiji en su honor.

El comité de expertos se dejó en manos de dos doctores en ingeniería y profesores de la Universidad Imperial de Tokio: Itō Chōta y Sekino Tadasu. Dos doctores en silvicultura y también docentes de la Universidad, Kawase Zentarō y Honda Seiroku fueron los responsables de la selección de los árboles y el desarrollo de la zona boscosa. El paisaje fue encargado a los paisajistas Fukuba Hayato del ministerio de la Casa Imperia y el doctor en agronomía de la Universidad, Hara Hirochi.

Seleccionaron un terreno que era prácticamente un erial en el centro de Tokio. Los trenes que pasaban soltaban humo y hollín. No podían plantarse árboles vulnerables a la contaminación como las coníferas. ¿Cómo se podía construir allí un “bosque eterno” donde moraran los dioses? Los bosques de los santuarios eran florestas naturales que crecían en tierras fértiles, por lo que la madre naturaleza se encargaba de conservarlas. La misión de los tres silvicultores que encabezaban el proyecto fue concebir un bosque lo más parecido a un bosque natural y que sobreviviera en la zona.

Hongo Takanori profesor también de la Universidad, elaboró un diagrama conceptual de la evolución que debería seguir el bosque.

Con delicados trazos dibujo cuatro tipos de árboles. Unos pequeños con forma redondeada en la base del dibujo (suelo). Una segunda fila de árboles, también de forma redonda a la mitad. En el tercer nivel una fila en forma de flecha (cónica y alargada). En la fila superior con figura de triangulo los más pequeños. Los cuatro niveles representan el crecimiento del bosque cada 50 años. Se observa con claridad cómo se esperaba la evolución: los árboles de los niveles inferiores debían crecer hasta casi ocultar los grandes. Así fue. Fotografías dispuestas a la entrada del bosque/santuario, muestran la primera etapa y sorprende lo acertado de la planificación. Hoy es un hermoso bosque con enormes pinos y otras especies.

El bosque, actualmente tiene unos 100.000 árboles procedentes de todo Japón plantados un siglo atrás por 110.000 jóvenes voluntarios. Cumple con el plan para evaluar avances a los 50, 100 y 150 años de acuerdo al diagrama evolutivo de Hongō Takanori. Impresionante.

El plan estableció lineamientos específicos: primero, integrar una sola zona boscosa; segundo, prohibido el acceso a la zona boscosa a visitantes; tercera, mezclar árboles de hoja ancha y de forma de aguja; cuarta, dejar de manera natural la acción de los microoranimos que se convierten en abono natural para que el bosque se renueve por si sólo. El razonamiento científico fue exitoso y el seguimiento.

De las 280,000 hectáreas de bosque que tenía Morelos, quedan 150,00 hectáreas. (INEGI). Los efectos son inquietantes: Pérdida de la biodiversidad , alteración del ciclo hídrico (reducción de los caudales de los manantiales); inundaciones (los árboles ya no contienen el agua); cambio climático (Cuernavaca ha registrado hasta 5 grados centígrados en áreas deforestadas; menos lluvias; degradación de suelos por la erosión acelerada.

El impacto social no es menor: disputas entre municipios, migración, pérdida de cultura y tradiciones como disminución de plantas medicinales.El impacto económico en la agricultura y en el turismo. Se calcula que los bosques de Morelos proveían servicios valorados en 3 mil millones de pesos al año y ese valor a caído en un 40%. (INECC).

Al caminar bajo lluvia tenue y pasar por debajo del Torii (Arco sagrado sintoísta) y al adentrarse en el bosque entre inmensos árboles y lámparas de piedra, renace la esperanza.

Diagrama conceptual de la evolución del bosque del santuario, elaborado por Hongō Takanori. Representa la previsión evolutiva de la zona justo después de la plantación (I), 50 años más tarde (II), 100 años más tarde (III) y 150 años más tarde (IV). (Imagen cedida por el santuario Meiji)

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