Lo que está en el fondo de la lucha política por el país es la desigualdad. Dos visiones. Dos formas de entender el mundo. Dos modelos que se confrontan tratando de encontrar el camino hacia una sociedad más justa.
El conflicto por la distribución de la riqueza se da en todos los países. Cada uno con su historia, cada país con sus peculiaridades y cultura. Los utópicos soñaron con un mundo perfecto. Una sociedad del tipo “Un Mundo Feliz” de Aldous Huxley.
Marx vio en la lucha de clases que la contradicción sería resuelta por el triunfo del proletariado. El proletariado instalaría una sociedad sin conflicto. La historia no le dio la razón… Al final se observó que el capital tenía su propia dinámica y que se reproducía en favor de sí mismo. Persiste la desigualdad.
El compromiso de los nuevos legisladores es enorme. Ojalá sean dignos representantes del pueblo de Morelos y logren poner en el centro del debate el tema de la desigualdad en nuestro país.
La legítima posición de los morelenses debe ser llevar la voz de sus representados del distrito por el que ganaron. No la de sus trasnochados partidos de intereses mezquinos. Que den la lucha para abatir la desigualdad, proponiendo y sumándose a las ideas y proyectos más progresistas, pues el modelo económico actual no está dando buenos resultados, como tampoco los dieron el comunismo ni es socialismo.
Enorme es el reto. Piketty en su reciente libro “Ideología y Capital”, intenta explicar el por qué de las desigualdades existentes en prácticamente todas las sociedades; nos propone claves que dan luces para entender el escabroso camino por el que estamos transitando. La riqueza de los países se ha concentrado, creando un hipercapitalismo.
Nos dice, analizando la historia económica de diversos países, que son profundamente desigualitarios, es decir, sociedades que tienen una gran brecha entre los que tienen todo y los que no tienen nada. Brecha que se ha ido ampliando en las últimas décadas.
La desigualdad en México no ha cambiado mucho desde 1940, como lo señala Diego Castañeda en Nexos en el 2020. Las estimaciones de Castañeda no son tan distintas de las que observa Piketty en los países tanto de lado occidental como del oriental, guardadas las proporciones. Piketty sugirió la necesidad de aplicar impuestos al capital internacional. A nivel mundial son las grandes corporaciones las que obtienen la mayor parte de la riqueza.
La semana pasada el grupo de los 7, integrado por los países más ricos del mundo, en su reunión de ministros de finanzas, acordaron que a las grandes compañías trasnacionales se les aplique un impuesto del 15 % a sus operaciones en los países donde se ubiquen. Importante avance según el pensamiento de Piketty, propiciado por la pandemia, que mostró la necesidad de consensuar una política económica mundial.
La desigualdad es el debate que se debe dar en todos los niveles de la sociedad. Principalmente en el Congreso de la Unión. También las legislaturas locales pueden aportar propuestas para promover la educación y la creación de más trabajos dignos, y así atajar la brecha que castiga a la parte más pobre de la sociedad.
Es el momento oportuno. Se vislumbra, ya que se acerca el fin de la pandemia, pero ésta, deja una pobreza aún mayor a la que había, ensanchándose aún más la desigualdad. Se hace indispensable que la
LV legislatura de Morelos haga frente a este problema con un vigoroso e intenso debate. El quehacer legislativo tendrá que retomar sus funciones esenciales y no perder el tiempo en otras batallas inocuas. O sea, debe concentrarse en legislar; en decretar las contribuciones necesarias; aprobar el presupuesto y a fiscalizar el gasto público estatal.
Un Congreso que se enfoque a los temas de la sociedad. Que se proponga estudiar y debatir a fondo cómo reducir la brecha entre pobres y ricos. De qué manera se puede hacer crecer a la clase media. Un Congreso que se proponga contribuir a la obtención de un mejor sistema educativo y que garantice la misma oportunidad a pobres y ricos de adquirir la mejor educación posible, ahora reservada casi en exclusiva para las clases sociales privilegiadas.
Ya lo dijo Bill Clinton en su campaña frente a Bush: “¡Es la economía, estúpidos!”. No hay otra salida; el modelo económico que estamos siguiendo debe ser evaluado y mejorado, porque no ha logrado reducir la brecha entre los que tienen todo y los que no tienen nada.
Por Ariel Homero López Rivera / opinion@diariodemorelos.com
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