“La ofensa no demuestra valentía, demuestra estupidez”, sostiene Javier Maza, consultor político en Univisión. (YouTube).
La historia de los debates políticos de la era moderna se inicia con el debate televisado por vez primera, entre Richard Nixon y John F. Kennedy. Se estima que 70 millones de americanos vieron el debate. Las pantallas eran pequeñas y la resolución mala. Sin embargo dejaron ver la importancia de la imagen de los candidatos en una campaña electoral y la influencia de la TV.
La historia de ese debate se hizo mito: Kennedy había ganado la elección gracias a su presencia física. Antes del debate, el vice presidente Nixon le llevaba ventaja en las encuestas por seis puntos. Fueron tiempos de mala suerte para Nixon.
En el primer debate de los cuatro que hubo, que se efectuó en los estudios de las CBS en Chicago, Nixon, había estado enfermo y pasó el día anterior encerrado en el hotel, preparando su participación, mientras que Kennedy se bronceaba en la piscina y compartía la vida familiar.
Nixon se mostró inseguro y ni siquiera permitió que lo maquillaran. En la TV Kennedy lució fresco y de sonrisa amable. (La maquillista preguntó a Kennedy si quería que lo maquillaran. Dijo que no. Preguntan a Nixon y tampoco acepta. Poco antes de pasar al escenario, Kennedy se levanta y va a que lo maquillen, lo peinen y le cambien de camisa).
En México, el primer debate presidencial 2024, organizado por el Instituto Nacional Electoral (INE), fue visto por 11.8 millones de personas mayores de 18 años en televisión, de acuerdo con la medición de la empresa HR Ratings Media.
En el canal de YouTube del INE tuvo 1’637,766 visualizaciones y la transmisión en lengua de señas, 214 mil 449- (INE No. 206. Comunicado de prensa).
Ayer fue el primer debate por el gobierno de Morelos. Enorme diferencia con las elecciones de 2018. Entonces participaron 7 candidatos y una candidata; ayer se confrontaron 3 mujeres. De entrada, espero que no se hayan dejado arrastrar por la inercia del espectáculo. (Escribo el día anterior.)
Algunos analistas coinciden en que las campañas de Morelos no han logrado interesar mayormente a los electores. Se esperaba poca audiencia en los medios. Seguramente el pos debate será más trascendente. Aunque no aportará gran cosa más allá de lo que el diario Reforma ayer publicó de las tres contendientes en un extenso reportaje sobre la elección en Morelos.
Los expertos en comunicación saben que el lenguaje corporal dice más que las palabras. Albert Mehrabian, profesor de la Universidad de California, llegó a la conclusión de que las palabras cuentan el 7%, el tono y modulación de la voz 38% y el lenguaje corporal 55%. Tema polémico pero que ha influido en el manejo de los aspirantes a gobernar. Espero que lo sepan las candidatas.
El primer debate por la presidencia mexicana fue en mayo de 1994. Diego Fernández de Cevallos dio la sorpresa. Logró llegar al segundo lugar de la elección. Con experiencia como legislador, agilidad mental y presencia dio un giro a las encuestas.
En el anecdótico de los debates se recuerda el atril vacío de AMLO en el primer debate en 2006 que ocasionó perdiera importantes puntos y posiblemente la presidencia; El hoy, hoy, hoy de Fox y la cartera de AMLO frente a Anaya marcaron los debates y las tendencias. Construir democracia no es fácil. La oportunidad es de ellas. Ojalá avancemos.
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