La renovación de los ayuntamientos de Morelos es oportunidad para hacer sumar voluntades para atender las amenazas que se ciernen sobre los municipios. Las nuevas autoridades podrían voltear a ver experiencias exitosas. La Mayor inquietud de los morelenses es la imparable inseguridad. Morelos se encuentran el top ten de los delitos y no se advierte estrategia que la contenga.

Al ser los ayuntamientos la autoridad más cercana a la población, el primer muro de contención de los problemas citadinos cotidianos, son a la vez los primeros en resentir el malestar de la gente. 

La Ciudad de Medellín es una experiencia que vale la pena conocer. Logró enfrentar con éxito al cártel mas violento que se tenga memoria, el cártel de Pablo Escobar. Se calcula que asesinó a mas de 4000 personas. Narcontraficante, terrorista y político.

En el libro “Medellín, Urbanismo y Sociedad”, el Arquitecto Jorge Pérez Jaramillo nos regala un viaje para conocer la evolución de una ciudad consumida por la violencia y ahora renovada por la esperanza y la prosperidad. Cito: “Tras varias décadas de extremas dificultades que significaron aislamiento, empobrecimiento, miedo y terror, Medellín forjó acuerdos estratégicos a largo plazo... “ que le valió el reconocimiento más notorio que se otorga a una ciudad, el llamado premio Nobel de las ciudades el Lee Kuan Yew World City Prize en el 2016. Además de otros reconocimientos. 

Medellín era la capital mundial del narcotráfico. La ciudad más violenta del mundo, una ciudad donde los problemas de desarrollo urbano habían explotado. La más alta tasa de desempleo en el país. La peor concentración urbana. Barrios surgidos de invasiones sin espacio público ni servicios sociales fundamentales. Una ciudad escindida sin que hubiera advertido el crecimiento canceroso de las llamadas comunas. Un sistema político en crisis, con una baja participación popular en la elección de sus autoridades. Una sociedad dónde la ética tradicional parecían haberse quebrado.

En 1991 en Medellín se registraron 385 muertes violentas por cada 100 mil habitantes. Cuando Escobar fue abatido en 1993, la ciudad había tocado fondo. Iniciaría el resurgimiento del territorio de Antioquia que es una zona conurbada con 10 municipios con y 4 millones de habitantes. 

Para Medellín fue clave la creación de la Consejería Presidencial para Medellín. O sea, el apoyo total del gobierno central de Colombia. Se desencadenaron procesos cívicos y proyectos de desarrollado urbano entre 1990 y 1995. Posteriormente, entre 1996 y 1997 se formuló el Plan Estratégico para Medellín y la Zona Metropolitana. La participación ciudadana fue fundamental. Tomó conciencia y el control.

El diálogo entre gobierno y sociedad permitió acuerdos y compromisos. Fueron la base para actuar sobre los problemas estructurales y formar una ciudadanía integrada y corresponsable que puso a la ciudad en el centro de la atención ciudadana y desencadenó las acciones urbanas y sociales.

Uno de los fenómenos más difíciles de superar a Medellín, aún hoy, ha sido la cultura del narco, que incidió negativamente durante más de cuatro décadas en la economía condicionando los negocios, la estética, las costumbres y las estructuras sociales.

“El caso Medellín, se explica entre otras cosas por el diálogo y la hiper participación comunitaria, lo que permitió la organización social del trabajo, la educación, la cultura y la convivencia. El fortalecimiento institucional en un marco de corresponsabilidad colectiva, todo lo cual incluye compromiso con aporte en impuestos y desarrollo de obligaciones de los ciudadanos.” 

Medellín tiene su historia que es única. Cuernavaca y la zona conurbada, tiene la suya. La zona la conurbada de Cuernavaca tiene aproximadamente un millón de habitantes. Un crecimiento dinámico  y desorganizado a solamente 50 kilómetros de la gran zona metropolitana con sus 20 millones de habitantes. La tasa de homicidios fue de 37 por 100 mil habitantes, en los años recientes. Sería oportuno formular una política pública para reconstruir y contener a los delincuentes.

Medellín pareció decir “si se puede”, y logró lo que parecía imposible. Hoy los municipios de Morelos están seriamente amenazados. Estamos en un momento crucial para poner un hasta aquí a la violencia. Aprendamos con humildad de los otros. (Uriostegui, si quieres te acompaño a Medellín, ¡Ja!) Esperemos que la Federación y el Gobierno del Estado tengan la sensibilidad, la capacidad y el talento para apoyar a los nuevos ayuntamientos para detener la delincuencia organizada.

Se trata de que participe la sociedad. Que se coordinen los tres niveles de gobierno. Que se consulte a los que saben y mucha voluntad política.

Por:  Ariel Homero López Rivera / opinion@diariodemorelos.com


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