El mundo atraviesa por una crisis del agua. México padece la sequía más grave de la historia en varias regiones. Varios factores son culpables: el cambio climático, contaminación, sobrexplotación de los mantos acuíferos entre otras. Lo sabemos desde hace mucho tiempo.
En Morelos, año tras año, observamos que la situación se agrava. Al pueblo no le gusta que se invierta en infraestructura. Tampoco a los legisladores. Al ejecutivo le vale.
El presupuesto de Comisión Estatal de Agua, CEAGUA, para 2023 fue de 320 millones de pesos, 100 millones menos que el año anterior. Su función es la coordinación entre usuarios, los municipios y el Estado, para la explotación, uso y aprovechamiento del agua potable, alcantarillado y saneamiento. Además de prestar el servicio de agua potable, alcantarillado y saneamiento.
El manejo de la extracción, distribución y saneamiento del agua es complejo. Según CEAGUA Morelos, la agricultura tiene concesionadas las tres cuartes partes del total del volumen de las aguas disponibles.
El problema crece y la clase política vive enfrascada en las pequeñas guerritas entre ellos por cosas baladíes, como buscar una nueva posición, o vender magistraturas, o pedir prestado para promover sus intereses, o amenazas de juicio político con razón o sin razón. Política de miseria, miseria de la política. Morelos se seca.
CEAGUA calculaba en su Programa Estatal Hídrico de Morelos 2019-2024 (PEHM), que más del 40% del agua se pierde por la falta de infraestructura. Que mas de 100 mil personas no cuentan con agua potable en sus viviendas por la dificultad de los asentamientos en zonas de difícil acceso.
Los temas que comprende el PEHM 2019-2023, con base en el diagnóstico y las posibles soluciones son: La falta de modernización y de inversión. La infraestructura tiene más 40 años de antigüedad. El envejecimiento ocasiona pérdidas significativas. La extracción del agua para el consumo humano es cara. Requiere de bombeo.
El PEHM 2019-2024 plantea los problemas: 1. La falta de cultura del agua. La utilización del agua es irracional. No hay compromiso ciudadano para evitar el derroche. 2. Agua potable. La inequidad y rezago en las condiciones de vida de la población sin servicio. 112 mil personas carecen del servicio. 3. Alcantarillado sanitario y 4. Tratamiento de aguas residuales. Riesgos para la salud; daña los ecosistemas y se pierde combatividad económica. 5. Organismos operadores. Débil capacidad técnica y financiera. Deficiente coordinación entre autoridades estatales de los tres niveles. 6. Sector agrícola. La eficiencia en el riego es del 36% comparado con el de nivel nacional que es de …x 7. Cambio climático y seguridad hídrica. Propicia conflictos sociales por presión sobre los recursos disponibles. Contaminación, Injusticias y hay que sumarle la delincuencia organizada que quiere su parte.
El reto es enorme. Demanda
un esfuerzo de coordinación, de planeación, de tecnología, de presupuesto. La construcción de un plan a largo plazo y con acciones inmediatas. Las manifestaciones populares irán presionando a las autoridades con escasos recursos financieros y técnicos para hacerle frente.
La próxima gobernadora deberá tener el talento y la visión para lograr concertar a los ayuntamientos y la federación y construir, con la participación imprescindible de la sociedad civil, una política pública de gran calado.
Vivimos la peor sequía de la historia. Es imposible vivir sin agua. Así de fácil. El diagnóstico de la CEAMOR podrá ser actualizado sin duda. Pero lo más importante será la voluntad política para hacer frente a un tema que, si no se resuelve o al menos se ponen las bases, Morelos será tierra fértil para movimientos sociales sin precedentes y con reacciones tardías que no podrán salir de la crisis que ya llegó.
En la década de los 60, la disponibilidad de agua a nivel nacional disminuyó 60%. Teníamos derecho a 10 mil metros cúbicos por persona por año. Hace un par de años teníamos derecho a 4 mil. Seguramente, hoy es menos. Inquietante ¿no?
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