Guanajuato.- En un descubrimiento que ha conmocionado a la opinión pública y evidenciado la magnitud de la crisis de seguridad en Guanajuato, autoridades locales hallaron una fosa clandestina con al menos 16 cuerpos en descomposición en una cancha de futbol abandonada en la comunidad de Rancho Nuevo del Llanito, en el municipio de Irapuato. El hallazgo, registrado el 23 de mayo de 2025, se produjo durante un operativo de la Fiscalía General del Estado (FGE) como parte de investigaciones por desapariciones forzadas, y ha reavivado las alarmas sobre la violencia desbordada que azota al estado.
Detalles del hallazgoEl lugar exacto fue identificado en la calle Santos Degollado, cerca de una cancha de fitbol, en un área deshabitada que ahora permanece bajo estricta vigilancia. Según reportes preliminares, al menos 10 de los cuerpos encontrados se encontraban en avanzado estado de descomposición, lo que ha complicado las labores iniciales de identificación. Los restos fueron trasladados al Servicio Médico Forense (SEMEFO) para análisis forense, pero hasta el momento, las autoridades no han confirmado la identidad, género ni las circunstancias exactas de las muertes. Medios locales han reportado entre 15 y 16 cuerpos, lo que refleja cierta incertidumbre en las cifras oficiales, ya que la FGE ha evitado confirmar una cifra definitiva, alegando que los trabajos forenses están en curso.
Contexto de violencia en Guanajuato
Este hallazgo no es un caso aislado, sino parte de una tendencia alarmante que ha posicionado a Guanajuato como el estado más violento de México en los últimos años. Según datos de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana (SSPC), en lo que va de 2025, la entidad ha registrado más de 200 homicidios, con un pico notable el 22 de enero, cuando se contabilizaron 20 asesinatos en un solo día. Entre septiembre y octubre de 2024, se reportaron más de 120 homicidios dolosos en apenas dos semanas, lo que refleja una escalada de violencia que coincide con cambios en el gobierno estatal y municipal.
La violencia en Guanajuato está profundamente vinculada a la disputa territorial entre el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) y el Cártel de Santa Rosa de Lima (CSRL), dos organizaciones criminales que se disputan el control de rutas de narcotráfico, extorsión y otros delitos. Esta confrontación ha generado un clima de terror, con masacres, desapariciones forzadas y fosas clandestinas como la de Irapuato. Entre 2009 y 2024 se han localizado más de 660 fosas clandestinas en 33 municipios, con un total de 1,245 cuerpos exhumados, lo que pone en perspectiva la magnitud de la crisis.
Crisis de desapariciones y desafíos forenses
La Comisión Estatal de Búsqueda de Personas Desaparecidas reporta que, hasta 2025, más de 5,500 personas están registradas como desaparecidas en Guanajuato, una cifra que subraya la gravedad de la situación. Sin embargo, las autoridades enfrentan un reto significativo: el SEMEFO de Guanajuato alberga más de 900 cuerpos sin identificar, lo que refleja una crisis forense que dificulta la identificación de las víctimas y el cierre para las familias afectadas. Esta situación ha llevado a los colectivos de búsqueda, formados por familiares de desaparecidos, a tomar un rol activo en la localización de fosas, a menudo trabajando de manera independiente debido a la percepción de ineficacia de las instituciones estatales.
Por ejemplo, en hallazgos previos, los colectivos han sido fundamentales para identificar indicios, aunque enfrentan amenazas y limitaciones de recursos. En el caso de Irapuato, la FGE ha declarado que la identificación se llevará a cabo “con respeto y compromiso con las familias”, pero la falta de avances en casos similares genera escepticismo entre la población.
Reacciones y perspectivas
Hasta el momento, ni la gobernadora Libia Dennise García Muñoz Ledo ni la presidenta municipal de Irapuato, Lorena Alfaro, han emitido declaraciones públicas específicas sobre este hallazgo, lo que ha generado críticas por parte de la sociedad civil. La Fiscalía, por su parte, ha señalado que las investigaciones continúan, pero no se han reportado detenciones ni avances significativos en la identificación de responsables. Esta falta de información ha alimentado la percepción de impunidad, especialmente en un contexto donde la violencia parece no cesar.
La comunidad de Irapuato, al igual que otras en Guanajuato, vive en un constante estado de alerta y miedo. Vecinos de la zona han expresado su preocupación por la cercanía de la fosa a áreas públicas como la cancha de fútbol, un lugar que antes era utilizado por familias y niños, y que ahora se ha convertido en un símbolo de la inseguridad que los rodea. Según reportes de medios locales, como Proceso, la zona ha sido acordonada y resguardada, pero la incertidumbre persiste.
Análisis: Una crisis humanitaria y de seguridad
Este hallazgo es un recordatorio doloroso de la realidad que enfrenta Guanajuato y de la urgente necesidad de acciones concretas para proteger a los ciudadanos y poner fin a la impunidad que rodea a estos crímenes. La disputa entre cárteles, combinada con la falta de capacidad institucional para responder a la crisis, ha creado un ciclo de violencia que parece no tener fin. Expertos, han señalado que factores como la falta de rotación en las fiscalías y la debilidad en la coordinación entre niveles de gobierno han exacerbado el problema.
Mientras las autoridades buscan identificar a las víctimas y desentrañar los detalles del caso, la sociedad guanajuatense espera que este sea el último capítulo en una historia de violencia que ya ha cobrado demasiadas vidas. Sin embargo, la historia reciente sugiere que, sin cambios estructurales, nuevos hallazgos macabros podrían seguir ocurriendo.
