Cuernavaca.- Con un evento simbólico, la Comisión de Fortalecimiento Municipal, Desarrollo Regional y Pueblos Indígenas del Congreso conmemoró el Día Internacional de la Lengua Materna, en el que se reconoció el avance que han tenido en los últimos años las comunidades originarias, pero que también, se señaló, aún falta mucho por hacer.
La presidenta de la Comisión, Macrina Vallejo Bello, oriunda de la comunidad indígena de Tetlama, Temixco, lamentó el desplazamiento, casi total, que tuvieron las lenguas originarias, no solo en Morelos, sino en todo el territorio nacional, con la Conquista española.
A más de cinco siglos del hecho consumado, actualmente las comunidades que han persistido en el tiempo, y que mantuvieron su esencia a pesar de la imposición de una cultura diferente, siguen siendo vulnerables, pues los hablantes de la lengua originaria enfrentan todos los días una amenaza intensa.
Siguen siendo objeto de la discriminación y de la presión sobre sus sistemas normativos; fenómenos a los que se suman, con más énfasis en los últimos años, el despojo de sus tierras, la violencia y el crimen organizado, del que las comunidades indígenas no escapan.
Discurso y hechos
Todos saben y reconocen que los pueblos originarios son poseedores de una gran riqueza cultural, pero en la realidad, esto no se manifiesta así, apuntó la legisladora, al agregar que es evidente que se requiere de una nueva forma de sentir y ver el fondo.
Dijo que en los últimos tiempos los pueblos indígenas han sido objeto del reconocimiento de sus derechos, como comunidades y como individuos, pero aún así se siguen pasando por alto sus opiniones y necesidades específicas.
Por ejemplo, refirió que los niños y adolescentes indígenas son los que más riesgo tienen de no ir a la escuela, o de no recibir clases en su lengua materna, lo que les dificulta el aprendizaje.
Dijo que como diputada presentará una iniciativa de reforma encaminada a garantizar la educación bilingüe en el Estado, o por lo menos en las comunidades plenamente reconocidas como hablantes del náhuatl.
Por: ANTONIETA SÁNCHEZ
