La atleta morelense inició en esta disciplina para defenderse del bullying, pero ahora ya no puede vivir sin practicar este lindo deporte.
Mazatepec.- Encuentra en el taekwondo la fuerza para creer en sí misma. El taekwondo no sólo se practica con el cuerpo, también se aprende con el corazón. Para Yeimi Aviléz Flores, este arte marcial se convirtió en una herramienta para defenderse, crecer y transformar su manera de verse a sí misma, dentro y fuera del tatami. Originaria de la colonia Justo Sierra, en Mazatepec, Yeimi es alumna de secundaria del Internado Palmira, en Cuernavaca, donde retomó su camino en el taekwondo bajo la guía del entrenador Luis Eduardo Osorio Ventura, encontrando en este deporte una forma de mejorar para la vida. Su historia con el taekwondo comenzó en casa. “Inicié porque a mi hermana mayor la molestaban cuando era pequeña y mi papá no quería que nos hicieran bullying; por eso nos metió al taekwondo”, recuerda Yeimi. Durante un tiempo entrenó y compitió, pero una enfermedad la obligó a alejarse del deporte. El regreso llegó cuando el profesor Luis anunció la apertura del taller en el internado. Desde entonces, la disciplina la atrapó de una manera distinta. “Quise inscribirme porque el taekwondo es uno de mis deportes favoritos”, contó. “Es un arte marcial que me ayuda a mantener mi mente ocupada y aprender cosas nuevas”, agregó. El verdadero cambio llegó cuando dejó de entrenar por obligación. “Me di cuenta de que estaba cambiando algo en mí cuando empecé a asistir porque de verdad me gusta mucho”, confesó. Hoy, el taekwondo le da herramientas que van más allá de las patadas y los golpes.
“Este deporte me mantiene relajada después de entrenar, más concentrada y me da mucha más seguridad”, señaló Yeimi.
La confianza es uno de los mayores regalos que le ha dejado este deporte . “Sé que si me equivoco, lo puedo intentar hasta que me salga”, dijo con firmeza.
“Antes era una niña a la que no le gustaba mucho la gente y ahora soy más participativa y convivo más con mi equipo”, compartió.
Entre rutinas, disciplina y compañerismo, Yeimi Aviléz Flores demuestra que el taekwondo no sólo forma atletas, sino personas más seguras.
