El poder corrompe, es evidencia de que se ha echado a perder el corazón”, advirtió el Obispo de la Diócesis de Cuernavaca, Ramón Castro Castro.

Recordó que a lo largo de la humanidad ha sido claro que los hombres buscan el poder, en los distintos tiempos de la historia se ha visto peleas por alcanzar el poder de distintas formas, pero señaló que a los ojos de Dios el hombre no es más por tener más.

Durante su homilía dominical, desde la Catedral de Cuernavaca, aseguró que Dios pretende que el ser humano alcancé la plenitud y ese camino tiene tres realidades fundamentales, “no somos más hombres por tener más sino por ser más; no somos más hombres por mandar más sino por servir más; y, en tercero, no somos más hombres por saber más sino por ser como niños”.

Aseguró que las enseñanzas de Jesús son claras “si alguno quiere ser el primero que sea el último y sea el servidor de todos, esa es una respuesta coherente con la condición que él ha vivido, no son palabras que van de los dientes para afuera”.

Destacó que en la actualidad hay muchos hombres, desde el presidente de la nación hasta el albañil que buscan el poder, que quieren mandar, pero Jesús, dice el obispo, se da cuenta que los hombres no acaban de entender que no es pisando a los demás como se alcanza una mejor categoría.

Finalmente lamentó la deshumanización que se vive en la actualidad, es como un virus que termina por echar a poder el corazón y terminar por oprimir y manipular.

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