LA FÁBULA


El Perrito Salomón

Un perro muy hambriento caminaba de aquí para allá buscando algo para comer, estaba lloviendo y el cachorro empapado se paseaba por el centro de Cuernavaca y el mercado, hasta que pasó frente a una carnicería, y un carnicero le tiró un hueso. Llevando el hueso en el hocico, muy contento por tener un delicioso manjar, el perrito Salomón tuvo que cruzar la calle. Al mirar su reflejo en el charco creyó ver a otro perro con un hueso más grande que el suyo, sorprendido al ver otro perro con un hueso igual que el suyo intentó arrebatárselo de un solo mordisco. Pero cuando abrió el hocico, el hueso que llevaba cayó al charco y se fue por una coladera. Muy triste quedó aquel perro al darse cuenta de que había soltado algo que era real por perseguir lo que solo era un reflejo.

¿Cuál es la moraleja?