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¿El fin de cursos te enferma? El peligro oculto que acecha a los estudiantes de Morelos en julio

Comunidad

El cierre del ciclo escolar en Morelos no solo trae exámenes, sino una ola de presión y sobrecarga que está detonando el estrés académico en estudiantes y docentes

Alfa Peñaloza
El estrés escolar ya encendió alarmas en las autoridades educativas y de salud en Morelos
El estrés escolar ya encendió alarmas en las autoridades educativas y de salud en Morelos

Cuernavaca, Morelos.- El cierre del ciclo escolar no sólo implica exámenes finales y la entrega de calificaciones en todos los niveles educativos.

También representa una de las etapas de mayor presión para los estudiantes y los docentes, quienes enfrentan una sobrecarga de actividades que detona el estrés académico.

Esta condición, lejos de ser un simple nerviosismo pasajero, ya comenzó a encender las alarmas en el sector salud y educativo del estado de Morelos.

El peligro del colapso en las aulas

El psicólogo de la Universidad Autónoma del Estado de Morelos (UAEM), Rubén Alejandro Ballesteros, explicó cómo se vive esta presión en los planteles.

Durante las últimas semanas de clases aumentan drásticamente las exigencias para todos los sectores debido a los procesos administrativos y las evaluaciones de julio.

Mientras los docentes concluyen actas, muchos estudiantes intentan desesperadamente recuperar materias reprobadas o entregar los trabajos que no hicieron en el año.

"El estrés es una respuesta natural del organismo ante alta demanda; sin embargo, cuando rebasa la capacidad de la persona provoca graves consecuencias", detalló.

Señales de alerta que no debes ignorar

El especialista clínico advirtió que el cuerpo avisa cuando la presión escolar se convierte en una enfermedad grave que requiere atención.

Los síntomas físicos más comunes entre los jóvenes de Morelos son los dolores de cabeza constantes, problemas digestivos, fatiga y un severo insomnio.

En el plano emocional, el daño se manifiesta mediante una irritabilidad extrema, preocupación permanente, desmotivación, cuadros de tristeza profunda y crisis de ansiedad.

A nivel cognitivo, los afectados pierden la concentración, la memoria y disminuye drásticamente la capacidad para resolver problemas cotidianos.

Procrastinación y vicios de última hora

Uno de los comportamientos más frecuentes detectados en esta temporada de exámenes es la procrastinación o la maña de postergar los deberes.

Los alumnos entran en un círculo vicioso donde, por el mismo miedo al fracaso, posponen las tareas prioritarias sabiendo el riesgo que corren.

Para intentar compensar el tiempo perdido, recurren al aislamiento social y al consumo peligroso de café en exceso o bebidas energéticas para mantenerse despiertos.

Este abuso de sustancias estimulantes provoca un desgaste acelerado del organismo que altera el sistema cardiovascular e inmunológico de los jóvenes.

Cómo salvar el año sin perder la salud

Para disminuir el impacto del estrés académico, el experto de la UAEM recomendó de forma urgente planificar las actividades con anticipación.

Resulta vital establecer prioridades diarias claras y evitar a toda costa dejar los proyectos escolares para el último momento o la última noche.

Finalmente, sugirió dormir entre siete y ocho horas, mantener una buena alimentación y realizar al menos 30 minutos de actividad física diaria.

Apagar las pantallas y redes sociales por la noche es clave, ya que el uso de celulares impide que el cerebro descanse y prolonga el agotamiento.

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Alfa Peñaloza
Alfa Peñaloza

Periodista

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