Los mensajes versaron sobre la importancia de concretar las pocas inversiones que tocan a la puerta en Morelos. En el acto destacaron el nicho de oportunidades que significa la minería en los estados del país donde operan minas de gran calado; subrayaron que allí el auge económico es evidente y duradero. Sucedió en el acto de la toma de protesta del nuevo presidente de la Asociación de Industriales y Empresarios de Morelos, Javier Porras. En medios políticos y empresariales destacaron el respaldo que el gobierno federal refrendó al proyecto minero que la compañía Esperanza Silver de México insiste en concretar en la comunidad de Tetlama, municipio de Temixco. Resultó significativa la presencia del representante de la Secretaría de Economía del Gobierno Federal, José Antonio Suárez; el embajador de México en Alemania y ex titular de minería del gobierno federal, Francisco Quiroga; el secretario del Gobierno Estatal, Pablo Ojeda; el presidente de la Concamin, Francisco Cervantes; el rector de la Universidad Autónoma del Estado, Gustavo Urquiza; representantes de la Secretaría de Gobernación y dirigentes de cúpulas empresariales. José Antonio Suárez, de la Unidad de Coordinación de Actividades Extractivas de la Secretaría de Economía del gobierno federal, coincidió en que el proyecto minero que tiene lugar en Morelos puede detonar el crecimiento de la entidad. Los funcionarios federales señalaron que “no podemos ni debemos patear a la suerte”, desdeñando un proyecto de 10 mil millones de pesos que generaría alrededor de 8 mil empleos, entre directos e indirectos. Quedó claro que toda empresa que busque invertir en Morelos debe cumplir estrictamente con la normatividad que establecen los tres órdenes de gobierno, garantizar el bienestar de las comunidades y privilegiar a los proveedores locales. En resumen, sucesos este y otros que normalmente serían noticias de impacto, si no fuera por la preocupación en medio de la atmósfera social de la pandemia del Covid-19… A propósito de entes generadores de empleos, una perlita que ignoran las nuevas generaciones: El desaparecido cronista de Cuernavaca, Valentín López González –nos dejaría el 10 de septiembre de 2006– se sabía de memoria esta historia que he contado en otras ocasiones: Don Emilio Rivapalacio Morales, quien había sido el oficial mayor de la Presidencia de la República con el mexiquense Adolfo López Mateos, se preparaba para tomar posesión de la gubernatura, en mayo de 1964. Licenciado en economía e ingeniero agrónomo, Rivapalacio concibió una solución al problema del desempleo: fundar un parque industrial. A ello se abocó de inmediato, trajo un equipo de economistas del Banco Nacional de México que más tarde manejaría un fideicomiso para la zona fabril y sorprendentemente en poco tiempo ya estaban aquí las inversiones de las primeras factorías, principalmente Nissan Mexicana para ensamblar autos. Meses después, pondría el primer tabique de la planta nipona y, proverbialmente corteses, los ejecutivos japoneses que vinieron a la ceremonia les obsequiaron una perla a Valentín, al propio Gobernador y a los empresarios Raúl Iragorri Aranda y Vicente Estrada Cajigal, a quienes el mandatario visionario había puesto al frente de las direcciones de Fomento Industrial y Fomento Turístico, creadas ambas como parte del proyecto económico de Morelos. Andando los años, las 260 hectáreas de la Ciudad Industrial del Valle de Cuernavaca (CIVAC) albergarían a unas 160 empresas, se instalarían las compañías más importantes de la rama industrial manufacturera de Morelos, representadas por la ensambladora automotriz Nissan Mexicana, y del área exportadora de químico farmacéuticas Syntex, Uquifa y Basf Mexicana… (Me leen después).

Por:José Manuel Pérez Durán jmperezduran@hotmail.com 


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