Cuernavaca, Morelos.- Don Catarino González Orllozabal, de 72 años de edad, a pesar de la pandemia por el coronavirus SARS CoV-2, sale todos los días de la semana a vender sus chicles y pedir una moneda a la gente que pasa por la céntrica calle de Nezahualcóyotl.

De seis de la mañana a las cuatro de la tarde, don Catarino está apostado en esa céntrica calle, a unos metros de la Catedral de Cuernavaca. 

Hace años, sufrió un accidente cuando regresaba a su casa después de trabajar como albañil; un tráiler lo arrolló y lo dejo con daños en las piernas, pues casi le arrancó la parte baja y nunca le compensaron económicamente.

Eso sucedió en el estado de Guanajuato, y ese accidente lo obligó a pedir ayuda a la ciudadanía o a la autoridad; tan solo pide un apoyo económico para poner un modesto puesto y “quitarme de pedir limosna”.

No es el único en el Centro de Cuernavaca, a diario se observa a personas en situación de calle durante esta emergencia sanitaria por contagios de COVID-19.

Entre los factores que orilla a estas personas a vivir en la calle están  el alcohol y las drogas, que hacen víctimas a hombres y mujeres en general.

En la vía pública las personas buscan donde dormitar y a la vez pedir dinero a los transeúntes.

Otro caso es la gente con trastornos mentales, y son individuos que es muy difícil entablar una charla para saber cómo poder ayudarlos; ellos solo buscan comida y lugares donde pase muy poca gente para estar. 

Población callejera

A nivel nacional, unas 14 millones de personas están en situación de calle, sgún datos de la CEPAL.

Jornada. Don Catarino, muy puntual se le ve todos los días para iniciar su jornada de venta de chicles en la calle de Nezahualcoyotl.  

Por: Luis Flores / luis.flores@diariodemorelos.com

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