Según datos del Grupo Nacional de Investigación de EE.UU., alrededor del 60% de los adolescentes utilizan sus teléfonos mientras ven películas y televisión en casa, y casi el 20% lo hacen incluso dentro de las salas de cine. Esta tendencia refleja un cambio en los hábitos de consumo de contenido audiovisual, impulsado por la accesibilidad de dispositivos móviles con acceso a plataformas como YouTube y redes sociales.

El crecimiento de estos hábitos indica que los adolescentes prefieren consumir videos cortos y dinámicos en sus celulares, en lugar de películas largas en pantallas grandes. Plataformas como TikTok y YouTube Shorts han popularizado un modelo de contenido que se ajusta a la corta capacidad de atención de muchos jóvenes. Para ellos, la inmediatez y la posibilidad de interactuar con el contenido parecen ser factores más atractivos que la experiencia inmersiva de una película tradicional.

Este fenómeno también plantea cuestionamientos sobre la edad a la que los niños reciben su primer celular. Actualmente, parece ser más común que un niño tenga acceso a un teléfono inteligente antes de que sus padres lo dejen solo en casa, lo que sugiere un cambio en las prioridades tecnológicas y en la manera en que las nuevas generaciones se relacionan con la información y el entretenimiento. De hecho, muchos padres justifican la entrega temprana de estos dispositivos como una medida de seguridad y comunicación, sin prever cómo puede afectar la capacidad de atención y el desarrollo social de sus hijos.

El impacto de esta transformación cultural también ha despertado preocupación entre educadores y expertos en salud mental. Algunos estudios sugieren que el uso excesivo del celular y la sobreexposición a contenido breve pueden afectar la concentración, la paciencia y la capacidad de los jóvenes para disfrutar de narrativas más largas y complejas. La disminución en la asistencia a los cines y el cambio en los hábitos de entretenimiento en el hogar reflejan estos desafíos.

El desafío para la industria cinematográfica y televisiva será adaptarse a estos nuevos patrones de consumo. ¿Podrán las producciones largas seguir captando la atención de los adolescentes en un mundo dominado por el contenido inmediato y de fácil acceso? Algunos estudiosos del cine y la televisión consideran que las narrativas tradicionales deberán reinventarse, integrando elementos interactivos y fragmentados para mantener la atención de una audiencia acostumbrada a la velocidad y la diversidad de estímulos.

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