Hace dos años ya, que hoy se cumplen. Juan Gabriel dejó de existir envuelto en un halo de misterio, pero en vida deleitó con sus composiciones a millones de personas alrededor del mundo.
Hoy le rendirán homenaje en la Plaza de Garibaldi, ahí donde se encuentra una estatua suya que él mismo develó hace algunos ayeres. Un desfile de cantores interpretará sus grandes éxitos, que fueron muchos. Se evocarán vida y obra del artista de Parácuaro, Michoacán, que hizo historia en la música popular de nuestro país.
La realidad ubica a Juan Gabriel en la otra vida, la vida eterna, mientras aquí en la tierra cantamos sus melodías en una plena demostración de lo que fue su arte, su sensibilidad de artista, su talento y su calidad en los escenarios.
Era un showman, un hombre espectáculo, pues, en toda la extensión de la palabra. ¡Qué tipazo! Su vestuario, a veces tan excéntrico, o sobrio, folclórico; y su manera de actuar sobre el entarimado, del que alguna vez se cayó estrepitosamente y se levantó para seguir cantando: "!Queridaaaa!".
La gente, sus fans, que lo adoraban, lo siguen adorando; así de simple. Y todo México lo recuerda con admiración y cariño. Lo aman.
Juanga dejó además toda una historia que incluyó una estancia en prisión, en el tenebroso Palacio Negro de Lecumberri, en cuyas crujías escribía canciones como terapia.
La actriz Claudia Islas lo acusó de robo, que esto, que lo otro, que aquello… Hay tantas versiones… Y sin embargo, pocos dan crédito a la cantante vernácula Queta Jiménez La Prieta Linda que abogó por él ante la esposa del director del reclusorio, para liberarlo. Enriqueta, sí, la hermana de Flor Silvestre, la esposa de Antonio Aguilar. Qué cosas.
En fin, Juan Gabriel murió hace dos años y hoy lo recordamos, señorón, artista, estrella del espectáculo.
Hoy te saludamos a ti, "El Divo de Juárez".
