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Las disfunciones sexuales son problemas en la respuesta sexual humana (el deseo, la excitación y el orgasmo) que usualmente impiden el desarrollo de una vida erótica plena, afectan la salud integral y la autoestima del individuo, así como su relación de pareja. No hay razón para dejar sin atender un problema sexual.

Para que un hombre o mujer considere que tiene una disfunción sexual, es necesario que presente problemas para sentir el deseo sexual (tener ganas) o para excitarse (y lograr la erección) o para lograr los orgasmos (eyacular y sentir el orgasmo).

Pueden tener causas orgánicas. Entre ellas, las más frecuentes son los problemas de tiroides, otros problemas hormonales,
la diabetes, la hipertensión, los problemas con el colesterol.

También pueden tener causas psicológicas. Por ejemplo la depresión, la ansiedad, problemas de personalidad, dificultades de pareja o el abuso.

O causas educativas: Como la culpa, la vergüenza, la ignorancia u otras.

Con frecuencia las disfunciones sexuales tienen causas mixtas, es decir, tanto biológicas como psicológicas y/o educativas. Estas deben aclararse con precisión para aplicar el tratamiento adecuado.

Las y los profesionales expertos en disfunciones sexuales son los sexólogos clínicos o terapeutas sexuales. Aunque es frecuente que además del terapeuta sexual, sea necesaria la intervención de otro especialista cuando existen causas orgánicas muy específicas.

*Amssac Asociación

Las disfunciones del deseo 

Deseo sexual hipoactivo

Casi nunca o nunca siente las ganas de tener una experiencia erótica.

Casi nunca o nunca tiene fantasías o pensamientos sexuales o eróticos.

Si reflexiona, se da cuenta de que sus “ganas” o deseo ha disminuido respecto a su frecuencia en el pasado.

Ha disminuido o es ausente la frecuencia con que la mujer inicia o promueve la actividad sexual.

Es importante que observe que en esta disfunción del deseo estamos hablando de las “ganas” y no de la “frecuencia” con que se tiene vida sexual. Es posible que una mujer tenga vida sexual frecuente y aun así no tenga “ganas” o deseo.

Deseo sexual hiperactivo

El apetito sexual se presenta con tal frecuencia e intensidad que interfiere con las actividades cotidianas de la mujer.

Ve sus pensamientos y sentimientos invadidos por el deseo sexual, que permean su vida.

Siente un deseo sexual tan frecuente e intenso que tiene que dejar de trabajar o hacer otras actividades para satisfacerse.

Siente que no puede controlar su deseo sexual y postergar su satisfacción.

Continúa con esta conducta (que puede ser solo masturbación o en pareja) a pesar de que le genera problemas laborales, sociales y de pareja.

 

Disfunciones de la excitación

Se presenta una dificultad en la mujer ya sea para “sentirse excitada” o para lograr que su “vagina lubrique” (emita líquidos lubricantes) o bien ambas cosas (excitación y lubricación) durante la actividad sexual.

 

Excitación sexual femenina inhibida

Durante la actividad sexual, su vagina produzca poco o nulo líquido lubricante, lo que puede dificultar la relación sexual.

Durante la actividad sexual no se sienta excitada, como si estuviese “desconectada” de las sensaciones.

Estas dos dificultades pueden mezclarse. Por ejemplo, sí lubricar y no excitarse, no lubricar y sí excitarse, o no lubricar y no excitarse.

Todas estas diversidades son parte de la misma disfunción de la excitación.

Disfunciones del orgasmo 

Anorgasmia femenina

No puede o le resulta sumamente difícil tener orgasmos, tanto en su respuesta física como en la sensación subjetiva.

Cuando sucede un orgasmo en una mujer, su vagina palpita rápidamente durante unos cuantos segundos. Además, usualmente experimenta al tiempo de las contracciones vaginales sensaciones placenteras muy intensas y posiblemente una sensación posterior de estar satisfecha sexualmente.

Insensibilidad orgásmica

En esta disfunción, la mujer sí siente las contracciones de su vagina, pero no siente el placer del orgasmo, no siente haber terminado.

Otras disfunciones en la mujer

Existen otros tres problemas sexuales que pueden impedir que una mujer viva plenamente su respuesta sexual humana, es decir, su deseo, su excitación y su orgasmo. Estos son:

El vaginismo.

La dispareunia o coitalgia

La evitación fóbica del encuentro sexual

Cuando una mujer tiene vaginismo:

Los músculos que rodean a la vagina se contraen, “se aprietan”, de manera que es muy difícil o imposible la introducción del pene a la vagina.

Esta contracción no es voluntaria, no aparece como un intento de evitar la relación sexual por no quererla.

Es posible que la mujer se dé cuenta o no de que se vagina está teniendo esa reacción.

Generalmente la mujer se siente angustiada en el encuentro sexual.

Puede ser que la mujer sí sienta deseo, sí pueda excitarse y sí pueda tener orgasmos o que el vaginismo genere problemas en alguna dimensión.

Esta es una causa frecuente de los matrimonios no consumados, y tiene solución.

Dispareunia

Significa dolor. La mujer con esta disfunción siente dolor físico en el área genital o sus alrededores ya sea durante o después de la actividad sexual.

Evitación fóbica

Sufre un intenso malestar, temor, angustia, sensación de dificultad para respirar, sudoración y otros síntomas, cuando se acerca la posibilidad de tener un encuentro erótico. Esto es independiente del amor y cercanía afectiva que sienta por su pareja sexual.

Editor: Cristina Ramírez