Los fósiles han desempeñado un papel crucial en las sociedades a lo largo de la historia, desde tiempos antiguos hasta la actualidad. Según el Centro INAH Morelos, en su suplemento cultural “El Tlacuache”, la comprensión de estos restos ha evolucionado significativamente con los siglos, convirtiéndolos en elementos multifacéticos que trascienden su naturaleza biológica.

A través del estudio de los fósiles, los científicos pueden desentrañar la evolución del planeta y de las especies, incluida la humanidad. Además de su valor científico, los fósiles poseen significados estéticos y son considerados parte del patrimonio cultural de las comunidades.

El término “fósil” se utilizaba antiguamente para describir cualquier material enterrado, sin distinción de su origen. Esta definición abarcaba desde minerales hasta restos de organismos. Sin embargo, en el siglo XIX, se restringió a los restos de seres vivos, principalmente extintos, lo que marcó el nacimiento de la Paleontología, la ciencia dedicada al estudio de la vida antigua.

Hoy, los fósiles son vistos como portadores de información esencial sobre la evolución y los cambios ambientales a lo largo de millones de años. El fósil más antiguo hallado hasta la fecha, correspondiente a cianobacterias, tiene aproximadamente 3,500 millones de años y fue encontrado en Australia. En México, se han encontrado fósiles que datan de hasta 2,500 millones de años, que incluyen una amplia variedad de organismos, desde microorganismos hasta plantas y animales.

Aunque se desconoce cómo las antiguas culturas mexicanas interpretaron los fósiles, hay indicios de que los valoraban. Un ejemplo es el ámbar, una resina fósil de más de 20 millones de años, que ha sido extraída en Chiapas durante al menos 3,000 años y utilizada para crear ornamentos.

Las colecciones científicas de fósiles son fundamentales para avanzar en investigaciones en arqueología, paleontología y geología. En 1952, el INAH fundó el Departamento de Prehistoria para estudiar a los primeros pobladores de México y su relación con el medio ambiente. Posteriormente, en 1960, se crearon laboratorios especializados, convirtiendo a México en un referente en investigaciones interdisciplinarias en América Latina. Hoy en día, estos estudios se enriquecen con técnicas avanzadas como rayos X y georradar.

El Centro INAH Morelos subraya que el valor de los fósiles va más allá de su importancia científica; son testigos de la historia de la vida en la Tierra y representan un legado cultural invaluable para las naciones.

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