La semana pasada recordamos las tres primeras ocasiones en que el general Porfirio Díaz Mori estuvo en el territorio del actual estado de Morelos, a continuación, veremos las siguientes cuatro.

La cuarta ocasión fue el 25 de marzo de 1881 en una expedición a las grutas de Cacahuamilpa.

Decíamos que Don Porfirio Díaz llegó a la Presidencia de la República después de levantarse en armas con el Plan de Tuxtepec, con el cual derrocó a Sebastián Lerdo de Tejada, que pretendía reelegirse en las elecciones de 1876. Díaz triunfante llegó a la capital de México el 21 de noviembre de ese mismo año, para erigirse presidente provisional de la República. Permaneció en el poder hasta 1880, su sucesor fue el general Manuel González, quien a su vez nombró a Díaz Secretario de Estado y del despacho de Fomento, Colonización, Industria y Comercio.  

En ese año México trataba de establecer puentes en la reconciliación con el gobierno de los Estados Unidos. El gobierno del presidente Manuel González buscó el apoyo del general Edward Ord, quien había sido comandante de Texas y que tenía una estrecha relación con el expresidente de Estados Unidos Ulysses S. Grant, que para entonces era presidente del Ferrocarril del Sur de México, que se construiría desde Texas hasta la Ciudad de México. Ord se había retirado del ejército, por lo que el general Grant le pidió que colaborara como ingeniero civil en el proyecto ferroviario, lo cual aceptó.

Por esa época la hija de Ord, Roberta Augusta, acababa de contraer matrimonio con el general mexicano Jerónimo Treviño. La boda se realizó en San Antonio Texas. Ord planeaba vivir en la Ciudad de México, por lo que arribó a principios de marzo, por Veracruz y visitó al presidente Manuel González en la Ciudad de México. Fue entonces cuando Porfirio Díaz, le organizó en su honor una expedición a las grutas de Cacahuamilpa.

Los excursionistas encabezados por Porfirio Díaz y Edward Ord al pasar por Cuernavaca se les unió el gobernador de Morelos Carlos Quaglia y otras personas, por lo que la comitiva alcanzó a ser de casi cien personas. 

Se dice que la expedición resultó penosa, ya que tuvieron que afrontar grades dificultades y la prensa lo consignó así:

“Se sabe que el señor Quaglia se asfixió y está gravemente enfermo, a consecuencia de la asfixia. Un oficial del general Alejandro Gutiérrez se asfixió también, sin resultados alarmantes. Murieron ocho mulas y cuatro caballos. Los expedicionarios regresaron a Cuernavaca y ayer se les esperaba en esta capital”.  

Al parecer, al cruzar el río Amacuzac, la corriente los arrastró, y Quaglia por poco se ahoga.     

La quinta ocasión ocurrió el 11 de diciembre de 1897, cuando Díaz vino a Cuernavaca a la inauguración del ferrocarril. En esa ocasión Díaz estuvo acompañado por una gran comitiva, entre los que se encontraba el propietario de ferrocarril Harry S. Hampson. 

El ferrocarril arribó a la estación de Cuernavaca a la una treinta de la tarde, y fue recibido por el gobernador del estado Manuel Alarcón, el presidente del Tribunal de Justicia, diputados y magistrados, además de otros funcionarios del gobierno y un gran número de ciudadanos que lo aclamaron.

En diferentes calles se colocaron arcos triunfales. Hubo una gran recepción en Palacio de Gobierno, una elegante comida en el Jardín Borda y un baile en el teatro Porfirio Díaz (hoy cine Morelos).

Díaz se hospedó en esa ocasión en la casa de Manuel Alarcón en la calle de Arteaga, y el martes 14 visitó la casa de Maximiliano en Acapantzingo y la prensa lo comentó así:

“Poco antes de las 7 a.m. salió de la ciudad el señor General Díaz, acompañado por el gobernador Alarcón y otras pocas personas de la comitiva de México, con rumbo a Acapantzingo, en donde visitaron la que fue la finca de campo del Archiduque Maximiliano Allí se abrió un álbum que fue suscrito por el señor Presidente, el Gobernador del Estado, Ortíz Monasterio y otras personas. Los excursionistas regresaron luego a la Ciudad, después de recibir los cumplimientos del señor D. Rafael A. Ruiz, encargado de la finca”.

Díaz en esa ocasión inauguró además escuelas y diversas obras.

La sexta ocasión que Díaz estuvo en Morelos fue el 17 de marzo de 1901. Venía de hacer un recorrido por Mezcala, Huitzuco y la histórica ciudad de Iguala.  La revista “El Mundo Ilustrado” del domingo 24 de marzo de 1901 (VIII-Tomo I – Núm. 12) en un reportaje señaló que: 

“La dureza del clima, no le fueron muy favorables al señor General Díaz, y hubo de buscar en zona más benigna, lugar más adecuado á su descanso. La hermosa población de Cuernavaca, con sus mágicos jardines, con su vegetación exuberante y su temperatura suave y uniforme, le abrió sus puertas alborozada…”

Nuevamente Don Porfirio se hospedó en la casa de Manuel Alarcón y quedó consignada su visita a la casa de Maximiliano, de la siguiente manera:

“Unas veces se dirigían á las haciendas cercanas ó á los pueblos circunvecinos, en otras visitaban el pueblo de Acapantzingo. residencia señorial del infortunado Archiduque Maximiliano de Austria…”

La séptima vez que Don Porfirio estuvo presente en nuestro estado fue una visita que realizó a su hija Amada y a su yerno Ignacio de la Torre y Mier, en su hacienda de Tenextepango, el 7 de febrero de 1907. “Nachito” como le decían, fue célebre por aquel famoso “baile de los cuarenta y uno” en 1901.

La familia de la Torre y Mier también eran dueños de las haciendas de San Carlos en Yautepec y de San Nicolás Peralta en Lerma, Estado de México. 

Díaz los visitó debido a que tenía problemas de salud, así que permaneció por un lapso de nueve días en Tenextepango.

Por: Valentín López G. Aranda / valentinlopezga@gmail.com


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