Uno de los auto res de corridos de la Revolución Mexicana más fecun dos fue Marciano Silva Peralta, era un humilde cantor morelense que, como muchos de los hombres del Ejército Libertador del Sur, no sabía leer ni escribir. Infinidad de perso nas llegaron a pensar que Marciano era originario de Cuautla, pues con frecuencia lo llamaban “El Cantor de Cuautla”. En realidad, nació en Tilzapotla, del Municipio de Puente de Ixtla, Morelos, en 1849.

Siendo aún niño, tuvo que trasladarse junto con sus padres a Tlaltizapán, donde trabajaron por muchos años en la hacienda de Santa Rosa Treinta. Marcianito, como cariñosamente le decían, perteneció a esa humilde clase de explotados que, al lado de Emiliano Zapata empuñaron las armas en contra de la injusti cia de los hacendados y el tirano opresor, por eso era valiente, como lo fueron todos los revolucionarios del sur.

Se unió a ellos en 1912, pero pron to quedo inválido de sus piernas, así que recorrió los campa mentos y cuarteles revolucionarios “Fue a las filas revolucio narias a compensar la amargura de los días de lucha, con el rasgueo de su bajo y el folklo rismo de sus corridos. Noble y fructífera tarea la de este humildísimo cantador. ¡Cuántas veces la rudeza de los campesinos soldados encontró un lenitivo (consuelo) a sus pe nas, un aliento en sus desmayos, un recon fortante a sus energías a punto de agotarse, en las canciones del poeta labriego!”, es cribió el autor del libro “Cartones Zapatistas”, Carlos Reyes Avilés. Cuenta la histo ria que un día, en un campamento zapatista el general Eufemio Za pata Salazar le dijo: Y tú, ¿qué sabes hacer? A lo que Marciano le contestó

Cantar mi General. ¡Pues canta!, ¿qué esperas? le ordenó Eufemio de forma inso lente. Emiliano Zapa ta, al escuchar la mala manera en que su hermano había tratado al cantor le respondió: “Deja que Marciano haga lo que sabe”. Desde entonces Marciano se quedó amenizando cuarteles y fogatas de campa mentos. Asimismo, escuchaba los relatos de los hombres que llegaban del campo de batalla, lo que le servía de inspiración para componer sus cancio nes. Debido a que el compositor vernáculo no sabía leer ni escri bir, no quedó registro de muchas de sus canciones, así que se olvidaron.

Afortunada mente La Casa Edito rial “Guerrero”, que es taba en Correo Mayor Nº 101 en la Ciudad de México., rescató algunos de los corri dos de Marciano Silva al imprimir canciones como: “El exterminio de Morelos”, refirién dose a las canalladas que hacía en nuestro estado el Gral. Juven cio Robles, “Despe dida a Don Victoriano Huerta”, “El Rebelde”, “Ovación al General Emiliano Zapata”, “La Traición de Guajardo”, “Saludos a Beltran y Ferrer” o “Soy Zapa tista del Estado de Morelos”, que dice: Soy zapatista del Estado de Morelos Porque proclamo el Plan de Ayala y de San Luis Si no le cumplen lo que al pueblo le ofrecieron Sobre las armas se lo haremos cumplir. Corridos como: “Quinto de Oro”, que tenía cadencia de danzón y que recuerda la hazaña de la toma de Cuautla por Emiliano Zapata, se conservaron gracias a que el pueblo siguió cantándolas mu chos años después de que terminara la revolu ción. Marciano también realizó parodias de can ciones populares como de “La Cucaracha” y “La Adelita”, así como de danzones de la época. También conocía sus limitaciones y en un corrido expresó: Todos los que gusten escuchar los versos de todo lo acontecido, que a mi jamás me culpen porque es corto mi sentido. Me falta la entonación, Mi dialecto es muy corriente Pero me he fijado que en toda ocasión lo claro es lo más decente. El instrumento que tocaba Marciano era un “Bajo Sexto”, que es una especie de guitarra con una caja de resonancia 30% más grande que la de la HYPERLINK “http://es.wikipedia. org/wiki/Guita rra_ac%C3%BAstica” \o “Guitarra acústica” guitarra acústica. Tiene 12 cuerdas metálicas agrupadas en pares y su sonido es metálico y llano.

Actualmente este instrumento se sigue utilizando en la música norteña. Al terminar la revolu ción, Marciano se fue a vivir a Cuautla. Cuando llegaban a visitarlo, descolgaba su viejo e inseparable “Bajo Sex to” para interpretar sus corridos y de vez en cuando los cantaba en ferias y días de plaza. Este vocero de la re volución agraria murió en 1944, humildemente, como muchos de sus compañeros de lucha. Su tumba en el Panteón Civil de la ciudad de Cuautla dice: “Seis de febrero fue la fecha en que murió el gran versista y poeta de Morelos; recuerdos gratos, para siempre nos dejó él que como vate la honra de nuestro suelo

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