El 24 de junio de 1938 el presidente Lázaro Cárdenas promulgó un decreto mediante el cual prohi bía instalar casinos en nuestro país. El Casino de la Selva de Cuerna vaca se había venido transformando debido a la presiones políticas e ideológicas, que veían con malos ojos los jue gos de azar. La medida del presidente Cárdenas, además de ser un tanto política, tenía su parte realista ya que argumen taba que eran: “…focos de atracción del vicio, las mafias y la explota ción por parte de apos tadores profesionales.

” El Casino de la Sel va se inauguró el 3 de abril de 1933, y gracias a este el gobierno de Don Vicente Estrada Cajigal recaudaba diariamente una importante canti dad de impuestos con las que realizó diversas obras públicas. Este casino era propiedad de la Compañía His panomexicana de Hoteles, cuyo so cio principal era el Señor Enrique Río, importante hom bre de negocios quien había sido presidente de la Banca Asturiana, y también concesio nario de la Lotería de Querétaro y de Toluca.

En 1934, el general Plutarco Elías Calles, desde su casa “Las Palmas” en Cuernava ca, influía en la política nacional, mientras el general Lázaro Cárde nas hacía campaña para llegar a la presidencia. En Morelos, Don Vicente Estrada Cajigal le había entregado el gobierno a José Refugio Busta mante, pues entonces eran gobiernos de cuatro años. Ese año el magna te norteamericano James N. Crofton, le compró al señor Río el Casino de la Selva. Crofton había sido presidente de la compañía Mexicana del Agua Caliente, S. A. y del Jockey Club de Tijuana. El señor Raúl M. Laca rra fue designado como Gerente General, En esos años los movimientos socialistas se hacían presentes por todo el país, y no faltaron los grupos que pedían la expropiación del Casino de la Selva, a fin de que se destinara como cen tro escolar para educar a los hijos de los cam pesinos caídos en las luchas revolucionarias. Por lo anterior, el Casino se tuvo que transformar en una empresa más familiar. El periódico Excélsior del 17 de noviembre de 1937, señala en su encabeza do: “Aristocrático Club Social será inaugurado el viernes” y agrega que “La Selva Country Club de Cuernavaca será el centro de atracción…”.

La misma nota lo anuncia como “El suceso so cial…donde la sociedad encontrará un lugar de descanso y recreo lejos del bullicio de la capital. El administrador de este lugar de recreo era un señor de apellido Bac meister. El club se anuncia como un lugar social y deportivo, pues cuenta con todo lo necesa rio como son: sus dos albercas, una de estas es olímpica y amplísimos jardines en donde los niños juegan y corren. Además, dice que cuenta con frontón, mesas de tenis y ping-pong, cam pos de tiro y equitación, además de los servicios ya establecidos como son sus espléndidos cuartos de alojamien to, restaurante y bar. Asimismo, señalan que cuentan con un parque infantil en donde los niños pueden dedicarse a sus juegos y depor tes que contará con un cuerpo de profesores de equitación, natación, etc. Informaban también que estaban habilitando nuevos terrenos a fin de incrementar el número de atracciones. La nota resaltó lo estratégico y privilegiado que era este lugar, por su clima, sus vías de comunicación, su proximidad, y a su vez su lejanía con la Ciudad de México. 

 

Por otra parte, se in forma que el club tendrá un carácter exclusivo ya que se vigilará ce losamente la selección de sus socios, mediante una “escrupulosa regla mentación” y señala que “evitaremos el acceso a personas no gratas a nuestra sociedad…”. La nota agrega una larga lista de distinguidos socios, entre los que se encuentran nombres como: el “Excelentísimo señor Don Manuel Rian chi, excelentísimo señor M. José March’ewskki, señor Emilio Thalman,… señor Roberto Casas Alatriste,…señor Emi lio Rosenblueth”, entre otros. El señor Bacmeister informó también que están reorganizando el restaurante, ya que renovaron “el perso nal de cocina y que la responsabilidad de esta ha recaído sobre una persona expertísima”. Agrega que “Otra de las mejoras llevadas a cabo ha sido plantar en nuestros terrenos más de ocho mil árboles que convertirán en el futuro a los jardines de La Selva en un lugar de recreo sin paralelo en la República”.

Y termina diciendo que para la inauguración se preparó un festival noc turno con dos magníficas orquestas para bailar y que se realizarán distin tos eventos deportivos e inclusive cómicos. Esta etapa no duró mucho, debido a que la empresa no pudo pa gar deudas que había contraído, ni impuestos, por lo que el gobierno tuvo que cerrarlo para ponerlo en remate y es cuando aparece Don Manuel Suárez, quien lo adquirió en la subas ta. Comenzaría así una nueva etapa que le daría al lugar un gran prestigio y reconocimiento.

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