(I) La región que compone actualmente el estado de Morelos y Guerrero, por su vecindad siempre han tenido una gran afinidad e intercambio de productos y servicios.
 Tenemos una historia en común e inclusive las familias estamos emparentadas.
 Los estrechos vínculos son, en gran medida gracias al Camino Real que va de la ciudad de México a Acapulco y que existe desde la época prehispánica.

El camino real es la gran columna vertebral que nos unió.
  De esta manera compartimos una historia común.
 Una de estas historias ocurrió durante el convulsionado siglo XIX, particularmente entre 1810 y 1870, cuando hubo constantes movilizaciones armadas, es en esta etapa cuando aparece el héroe de la independencia, el soldado de la patria y gran liberal, Juan Álvarez Hurtado.

 “El Gallego”, como le llamaban, se incorporó a la lucha por la independencia el 17 de noviembre de 1810, uniéndose a las fuerzas de José María Morelos, pero permaneció en esa región como guerrillero de este movimiento armado.

Motín de la Acordada

Nuestra historia común continúa durante la revuelta iniciada el 30 de noviembre de 1828.
 Juan Álvarez apoyó al general Vicente Guerrero, quien había perdido los comicios que favorecieron a Manuel Gómez Pedraza.

Lorenzo de Zavala , José María Lobato  y Anastasio Zerecero se pronunciaron mediante el Plan de la Acordada, a este  se unió inmediatamente Antonio López de Santa Anna en Xalapa.
 El plan establecía la expulsión de los españoles en un término de 24 horas.

Durante la revuelta, en la capital hubo saqueos en los comercios del Parián y de los alrededores.
 Pero fuera de la capital hubo un buen número de generales que no estaban de acuerdo con tan radical posición, pues bandas de forajidos se aprovecharon e hicieron saqueos a nombre de Guerrero.

Fue el caso de Cuernavaca, en donde un capitán de apellido Larios se dedicó a depredar las haciendas pertenecientes a españoles.
 Para poner en orden la situación, el entonces coronel Juan Álvarez llegó a este distrito con más de 1,500 hombres para terminar con esta situación.

Lorenzo de Zavala entonces lo describió de la siguiente manera:
“Pocos hombres han reunido en tanto grado el valor y perseverancia…Álvarez es un hombre astuto, reflexivo y capaz de dirigir masas de hombres organizados.
 Cuando una vez ha emprendido sostener la causa que abraza, puede contarse con su constancia y firmeza”

Intervención Norteamericana 1847
En febrero de 1847, durante la Intervención Norteamericana, el prefecto de Cuernavaca don Rómulo del Valle invitó a los habitantes a defender la nación e inició diferentes acciones como organizar una guardia nacional.

Mientras tanto, en abril, se iniciaron en Cuernavaca movimientos estratégicos para organizar la defensa.
 Líderes de Cuernavaca se dirigieron hacia Acapulco para entrevistarse con el general Juan Álvarez, quien organizó la resistencia popular y recibió $ 4,600 pesos de los empresarios azucareros para que organizara la defensa popular.

 El 28 de junio el general Álvarez llegó a Tlalpan con 2,400 hombres, incluidas las guerrillas de los cuernavacenses que iban con pocas monturas y armamento deficiente, por lo que tuvieron que recibir apoyo de algunos oficiales.
 Pronto se unirían otros mil, más 6 piezas de artillería.
 Estas fuerzas lucharon en las batallas de Padierna, Molino del Rey y Chapultepec, siendo derrotadas por lo que tuvieron que abandonar la ciudad de México rumbo a Querétaro.

Para octubre, las tropas regresaron a Cuernavaca con el general Álvarez y asaltaron la aduana de Cuernavaca; estos abusos provocaron la molestia de los comerciantes de la prefectura de Cuernavaca y disgustaron al gobernador Francisco Modesto de Olaguibel (del Estado de México al que pertenecía Cuernavaca) con don Juan Álvarez.
 La situación de desorden y confusión fue aprovechada por gavillas de bandoleros que asolaron la región sin que las autoridades pudieran controlar la situación.

 El 1° de febrero de 1948, las tropas yanquis salieron rumbo a Cuernavaca, con una brigada compuesta por el primero y el quince regimiento de infantería, Los Dragones de Georgia y la artillería ligera al mando del teniente Lower, quienes entraron pacíficamente a esta ciudad el 4 de febrero.

En Cuernavaca se encontraban 600 hombres, 30 oficiales y 8 generales de las fuerzas mexicanas que protegían la plaza y que dejaron campo franco a los americanos que entraron en forma pacífica a la ciudad.
  Ante la invasión, el general Álvarez ordenó bloquear la entrada de alimentos a la ciudad ocupada.
 Sin embargo, el ejército norteamericano protegió y garantizó el abasto.

Finalmente, el 30 de mayo, se firmó la ratificación de los tratados de Guadalupe Hidalgo; ese mismo día llegó a la ciudad de México el ejército norteamericano que había ocupado Cuernavaca.

La influencia y poder regional que tuvo Juan Álvarez en el territorio que conforma el actual estado de Morelos fue considerable y se mantuvo en los siguientes años, como veremos en la próxima entrega.

Continuará…jJuan Álvarez participó con 2,400 hombres, incluidas las guerrillas de los cuernavacenses en las batallas de Padierna, Molino del Rey y Chapultepec.

Por: Valentín López G.  Aranda / valentinlopezga@gmail.com