El inicio de la educación superior en nuestro estado se produce con la creación en 1871 del Instituto Literario y Científico del Estado de Morelos.
En México la educación estuvo en manos de la iglesia católica por casi 3 siglos. Inició con la creación de la Real y Pontificia Universidad de México en enero de 1553, por orden del Rey Carlos V.
Al llegar la Independencia, quedó plasmado en la Constitución de Apatzingán el artículo 39° que dice: “La educación es necesaria a todos los ciudadanos, debe ser favorecida por la sociedad con todo su poder”. Así, empezaron a surgir escuelas públicas y privadas que se encargaban de la enseñanza básica.
Más adelante, en la Constitución de 1857 se estableció en su artículo 3° el derecho a la educación y que la enseñanza tenía que ser laica.
En 1867, después de cuatro años de lucha contra la intervención francesa, el gobierno juarista declaró la libertad de la enseñanza y el carácter gratuito de la educación, debido a que el analfabetismo era muy alto, pues casi el 90% de las personas no sabían ni leer ni escribir.
En 1869, al crearse el Estado de Morelos el primer gobernador Francisco Leyva promovió la iniciativa para crear un Instituto de Educación Pública, así que convocó a las personas más ilustres de la nueva entidad a fin de analizar y discutir la posibilidad de crear esa institución educativa para que: “…produzca los mejores frutos…”
El objetivo era “…plantar en el estado un colegio donde se hagan estudios mayores, donde se cultive la semilla que ha de formar el núcleo de las esperanzas de la patria y donde la sabiduría difunda la luz sobre los hijos del Estado de Morelos”.
El periódico “El Monitor Republicano” del 13 de mayo de 1871 señaló: “El Estado de Morelos ya va á tener un Instituto Literario, ¡Que Dios Bendiga ese establecimiento!, que de él salgan hombres útiles á sus padres y a la sociedad, y que dé un voto de gracias al autor del pensamiento y á los que lo secunden”.
Así fue como el 15 de junio de 1871, se creó el Instituto Literario y Científico del Estado de Morelos. Los estudios que se establecieron inicialmente fueron: preparatorios, de agricultura y veterinaria, ingeniero topógrafo, ingeniero geógrafo e hidrógrafo, normal para maestros y de artes y oficios, en donde se enseñaba: Mecánica, invenciones industriales, tipografía y oficios como zapateros, sastrería, talabartería, perito comercial y perito de obras, entre otros.
Como algo anecdótico y raro, se establecía en la ley de creación de este instituto que los exámenes serían presididos por el gobernador o su suplente.
Debido a un grabado que se encuentra entre la página 20 y 21 de la “Memoria presentada al H. Congreso del Estado de Morelos por el C. Gobernador Constitucional del mismo, Francisco Leyva” en 1973, suponemos que este instituto se estableció en el edificio que utilizó, por muchos años, el Ayuntamiento de Cuernavaca y que actualmente es sede del Museo de la Ciudad de Cuernavaca (MUCIC).
El instituto se fondeaba con recursos del estado y de las aportaciones de las municipalidades, quienes pagaban las pensiones de los alumnos que enviaban. Además, podía obtener recursos de herencias no reclamadas en el estado.
Desgraciadamente, después de operar por casi 7 años este instituto desapareció, ya que tenía muy pocos alumnos, además de que resultaba muy costoso para tan poco beneficio.
Algunas personas culpan al gobernador Carlos Pacheco, de la desaparición de este instituto, argumentando que él dijo: “...los indios no tienen necesidad de aprender a leer y escribir, sólo de trabajar la tierra”.
La realidad es que el instituto tuvo diversos problemas, entre los que se encontraban los siguientes: 1) No pudieron establecer todas las carreras que se habían propuesto, 2) El presupuesto no era suficiente para cubrir los gastos más elementales, como sueldos de los profesores y alimentos para los internos, 3) El instituto solamente beneficiaba a 23 alumnos, 4) Tenían alta rotación de alumnos, solamente 3 se mantenían constantes (entre ellos el joven Aniceto Villamar de Tepoztlán), 5) Resultaba más económico pagarle los estudios a los alumnos interesados en instituciones de la Ciudad de México, 6) Los municipios no cubrían la totalidad de las colegiaturas de los alumnos que enviaban, 7) En ese momento resultaba más indispensable utilizar los recursos para enseñar a leer y a escribir a más personas.
Por lo antes citado, el Congreso del Estado aprobó y firmó la cancelación del instituto el 23 de noviembre de 1878, con lo que desaparecía la primera Institución de Educación Superior de Morelos.
Por: Valentín López G. Aranda
