El mayordomo es la persona encargada de resguardar la imagen del Santo.

El cajete contiene tepache o pulque, es de barro y se adorna con flores.

En el pueblo de San Lorenzo Chamilpa, una mayordomía es un cargo en los quehaceres religiosos y consiste en tener al cuidado en la casa de una familia la imagen de un santo o la imagen de Cristo Jesús según sea el caso.

Lo cual es todo un honor para la familia que ahí habita.

El período es de un año y durante ese tiempo, la persona encargada de dicho resguardo, se pone al servicio de la imagen del Santo sirviéndole de mayordomo.

De tal forma que se encarga de mantener un altar bien atendido con flores y ceras todos los días del año y la casa debe dar las facilidades necesarias a cualquier persona que quiera ir a rezar, poner una cera, una veladora encendida o un ramo de flores como muestra de gratitud por los favores recibidos del Todopoderoso mediante la intercesión del santo.

En este caso, toca el turno a la Virgen de Guadalupe.

Todo se lleva a cabo de la siguiente manera:
El 12 de diciembre de 2018, terminó el período de la Sra.

 Agustina Rodríguez Castro y fue relevado en ese quehacer por el Sr.

Raúl Rivera Rodríguez y su Esposa la Sra.

Lina González Vícera.

Haciéndose cargo el Sr.

Rivera de los cuidados de la imagen como mayordomo durante el año comprendido del 12 de diciembre de 2018 al 12 de diciembre de 2019.

Cada relevo se lleva a cabo, el día de la conmemoración al Santo en particular.

En este caso se trata de la Virgen de Guadalupe.

Ese día la imagen de la virgen sale de la casa del mayordomo saliente y es llevada en procesión con bombo y platillo y lanzando cohetones en señal de júbilo y alegría al templo del poblado.

 Los cohetones además de lo anterior, también son un medio de comunicación utilizado desde tiempo inmemorial para avisar a los servidores de la iglesia que se preparen, que ya salieron y van camino al templo.

 También la gente que los espera en el atrio del templo, se entera mediante ese medio que ya van para allá.

 Y durante todo el recorrido, preferentemente en cada esquina lanzan cohetones para ir avisando en qué tramo del camino se encuentran transitando.

 Una vez que llegan a la puerta del atrio, la imagen es recibida por el sacerdote y después de unas oraciones, el sacerdote da la bienvenida.

 Y en un acto solemne, es llevada y colocada en el altar donde el sacerdote oficiará la misa en su honor.

 Al término de la misma, viene la bendición de los niños vestidos de “inditos” representando en ellos, la inocencia, la humildad y el gran amor que San Juan Diego tuvo a la Virgen en las 4 apariciones.

 ¡Claro! las niñas no se pueden quedar sin manifestar esa inocencia, humildad y gran amor a la virgen y las mamás también las visten de “inditas” con vestidos llenos de coloridas rosas y diferentes flores.

 Todo este ritual, también representa un ofrecimiento de los hijos por parte de las mamás a la Guadalupana.

 Al término de la misa, el padre forma dos hileras en el atrio de la iglesia y comienza bendiciendo a los niños y a todas las personas que se acercan.

 La gente adulta y los niños reciben con júbilo el rocío del agua bendita dispersada por el sacerdote con un ramo de rosas.

 Una vez terminada la bendición, viene la sesión de fotos de los niños y las niñas en el altar dispuesto a la Virgen y a San Juan Diego en el atrio, fotos que todos guardamos como recuerdo para la posteridad.

 Mientras todo eso sucede, la banda de música toca algunas piezas para amenizar tan grato momento y darle un toque festivo y de alegría a ese momento.

 Una vez terminado todo ese protocolo, la virgen es bajada de su altar y sale en procesión rumbo a la casa del mayordomo entrante de igual manera con bombo y platillo y lanzando cohetones.

 Esta vez para avisar a las personas que se encuentran en la casa del mayordomo, imprimiéndole a estos actos un ambiente festivo muy particular.

 Contagiando de alegría el estado de ánimo de todas las personas que participan.

 Esta vez el recorrido fue muy largo y tomó casi dos horas en llegar la procesión con la imagen de la Virgen a la casa, debido a que la misma se encuentra exactamente donde comienza el bosque de pinos que conforma el Corredor Chichinautzin muy al norte de la población y el trayecto es de subida.

 La madrina de la imagen, la Sra.

 Leticia Linares, año con año, monta un altar de unos 40 metros antes de la entrada de la casa del mayordomo saliente, siendo este altar el sitio preciso donde es recibida por la familia del mayordomo.

 Es sahumada y bendecida por cada uno de los familiares del mayordomo y al término de este acto, se persigna y se retiran por un costado teniendo cuidado de no dar la espalda a la imagen en señal de respeto.

 Cada uno de los familiares, van siendo nombrados y al pasar, la banda de música les toca sus respectivas dianas.

 Al terminar de pasar los familiares, las personas que acompañan y que así lo deseen, pasan también a hacer lo mismo.

 Mientras eso sucede, la imagen de la Virgen es sostenida por el propio mayordomo y su esposa.

 Y en ese momento, en medio de la multitud que los acompaña, las señoras que prepararon el mole y la demás comida, bailan con gran algarabía y en círculo el Xochipizahuatl cada una con una botella de cerveza o de ron o un jarro con pulque en la cabeza.

 A continuación, pasan siguiendo su baile con la imagen al interior de la casa y la colocan en un altar adornado con flores y principalmente en este caso rosas.

  Reunida una gran multitud en los patios de la casa o en la calle cuando la casa carece de espacio interior.

 Estando presentes las tres autoridades del pueblo:  El Ayudante Municipal, el Comisariado de Bienes Comunales y el fiscal de la iglesia.

 Todos ellos acompañados de sus colaboradores, le preguntan al mayordomo saliente, si se ha acercado alguna persona que desee ser el mayordomo para el año siguiente.

 A lo que él contesta sí o no.

 En este caso ya hay tres personas que están en lista de espera y se menciona el nombre de la persona en turno.

 En este caso, fue el Sr.

 Andrés Castro Flores.

En un acto solemne, un par de señoras acercan el cajete de barro fino y hermosamente adornado con flores a la mesa del presídium.

 Dicho cajete contiene tepache o pulque.

 Enseguida, el ayudante municipal lo comienza a repartir primero con las autoridades que se encuentran acompañándolo y después, a las personas que se encuentran cerca hasta donde alcance.

 Acto seguido, el ayudante municipal menciona el nombre de mayordomo entrante y lo presenta a la multitud.

 A continuación, el mayordomo saliente hace entrega del bastón de mando el cual está hecho de madera en forma de serpiente al mayordomo entrante.

 De inmediato, se desata una cascada de aplausos y vítores.

 Enseguida la banda de música, toca una diana muy emotiva, siendo esta la señal para que se comience a servir la comida que invariablemente, se trata de un exquisito mole que solo en Chamilpa se puede disfrutar.

 Claro.

 Casi siempre acompañado de un delicioso pulque o una cerveza o la exquisita agua de limón con chía.

 A la cual el pueblo debe su nombre desde antes de ser emitido el Título Virreinal.

 Signado por el Visorrey y Capitán General Don Antonio de Mendoza el día 30 de marzo de 1539.

Chiamilpán (en la milpa o cementera de la chía.) Actualmente Chamilpa.

El autor es Cronista del pueblo de San Lorenzo Chamilpa.

Por: Jesús Avilés Rodríguez / opinion@diariodemorelos.com