Hay evidencia de la transición de la migración interna en países en desarrollo.

El patrón tradicional rural-urbano ha evolucionado hacia uno de tipo urbano-urbano, mismo que indica la transformación de otros importantes indicadores: desarrollo urbano-regional, el incremento de las deseconomías de aglomeración en las principales ciudades, entre otros.

Sin embargo, este mismo fenómeno ha sido poco explorado en países no desarrollados.

 

En este artículo, el caso mexicano es explorado, utilizando datos de dos muestras censales (2000 y 2010), se puntualiza que tanto la dirección como la intensidad de la migración han cambiado en los últimos años.

 

 

Los resultados indican que los movimientos entre zonas metropolitanas se han convertido en los más importantes, mientras que la migración rural-urbana decrece. Tomando en cuenta la diversidad de movimientos, se propone un primer modelo sobre los desplazamientos.