Cuernavaca.- A pesar de los desafíos económicos, el estado de Morelos logró un crecimiento en su número de unidades económicas. Ricardo Torres Carreto, coordinador estatal del INEGI, reveló que entre 2019 y 2024 la entidad sumó más de cinco mil 500 nuevos establecimientos.
Este dato, derivado del Censo Económico más reciente, arroja un total de 126 mil negocios operando en los 36 municipios del estado. El levantamiento se realizó mediante recorridos directos en campo, identificando la actividad económica calle por calle y manzana por manzana.
Sin embargo, esta tendencia positiva se enfrenta hoy a un duro revés: el impacto del cierre de la planta automotriz. Este hecho no solo representa un dato estadístico, sino una transformación profunda en la estructura laboral y productiva de la región.
El golpe al clúster automotriz
La salida de la industria pesada en Morelos dejó una herida abierta de cerca de tres mil empleos directos perdidos. Pero el daño no termina ahí; el funcionario de INEGI advirtió sobre el "efecto dominó" que este cierre ha provocado en el llamado clúster automotriz.
Empresas proveedoras de piezas, servicios de transporte de personal y otros negocios vinculados ya reportan disminuciones drásticas en su actividad. Muchos de estos establecimientos han tenido que cerrar sus puertas o buscar un cambio de giro urgente para no quebrar.
Además, se ha identificado una fuga de talento. Trabajadores calificados de Morelos están migrando hacia estados como Aguascalientes y Puebla, donde la industria automotriz sigue pujante, dejando un vacío de mano de obra especializada en la entidad.
Un futuro en fase de ajuste
Torres Carreto explicó que la economía morelense se encuentra actualmente en un proceso de evolución y ajuste. Tras la salida de la gran industria, los negocios locales están intentando reubicarse o transformar sus servicios para sobrevivir a la nueva realidad económica.
El impacto total en la población económicamente activa se medirá con precisión en los próximos levantamientos del INEGI. Por ahora, queda la esperanza de que la infraestructura industrial que quedó vacía pueda ser reutilizada por nuevas inversiones.
La recuperación de empleos y la estabilidad económica dependerán de qué tan rápido se pueda sustituir la producción automotriz con nuevos sectores que aprovechen las naves industriales y la ubicación estratégica de Morelos.
