CUERNAVACA, MORELOS.- Este servidor público no es oriundo de Morelos, pero como es de esas personas que nacen con la música por dentro y pertenecen al lugar que eligen para vivir, y además aplican el dicho popular de “al pueblo que fueres, haz lo que vieres”, él hizo de la danza del Chinelo su forma de vida.
 No sólo baila y brinca al ritmo de sus compases, sino que decidió convertirse en un auténtico chinelo.

Hablamos de Pedro Salas Damián, médico de profesión y actual director de Salud Pública del municipio de Jiutepec, y chinelo por vocación durante sus ratos libres, integrante de una de las comparsas con mayor tradición y reconocimiento en Morelos y estados circunvecinos, La Asunción, de Tejalpa.

Nos recibió para compartirnos sobre su afición por la música, pero sobre todo por el traje de Chinelo, pues para él, portar uno de los mejores atuendos en cada carnaval, es lo más satisfactorio.

El doctor es originario de Arcelia, Guerrero, de donde se trasladó a Cuernavaca para estudiar la preparatoria, en la “Bernabé L.  de Elías”; desde su primera estancia , vivió en Tejalpa, una comunidad que hizo suya y que lo adoptó a su vez.

Tras varios periodos en otros estados del país, a los que fue para concretar sus estudios como médico general, regresó y su labor en el dispensario médico de la parroquia de La Asunción de María lo acercó a la comparsa y pronto pasó de ser espectador a protagonista del Brinco del Chinelo.

Auténtico traje

Conforme hurgamos en su historia, el doctor se suelta en la conversación y habla de los trajes en los que ha gastado sus ahorros, porque un auténtico chinelo no puede serlo sin un auténtico traje de chaquira.

El primero se lo compró a un compañero, pero el segundo lo ordenó con uno de los mejores artesanos de Morelos, y por el que pagó cien  mil pesos.

Con éste participó en el Concurso de Traje de Chinelo que organizan cada año en Yautepec.

No ganó, pero lo cuenta con mucho orgullo, porque considera que un chinelo de corazón debe tener con su atuendo el mismo recelo que un aficionado de autos tiene por un Ferrari o un Lamborghini.

Este año volverá a inscribirse en el concurso, ahora con un traje diseñado por un artesano de Ozumba, Estado de México, y no nos quiso decir, pero seguro, pagará más por el traje.

Salas Damián dice que el costo de los trajes de chaquira vale la emoción, la satisfacción, y hasta el cansancio, que le causa portarlo, y la suma de todo esto, señala, es la posibilidad de contribuir a la conservación de una gran tradición morelense.

Rastas, no

Por ello, se ha convertido en uno de los principales críticos de la interpretación del chinelo con rastas, que un grupo de aficionados está tratando de posicionar desde hace unos cuatro años, cuando incluso se buscó impedirles su participación en el Carnaval de Jiutepec.

“Pueden llamarse como quieran, pero no son chinelos”, apunta tajante, al recordar que no importa de dónde se sea originario, cuando de practicar las tradiciones de un lugar se trata debe hacerse respetando la regla original.

"Una de las cosas que tengo es que estoy en contra de los chinelos rastas porque todos somos libres de hacer lo que queramos pero no pueden llamarse chinelos cuando no portan los estilos establecidos en el estado, que son tres: Tlayacapan, Tepoztlán y Yautepec”. Pedro Salas, funcionario y chinelo

De lujo.

Hace seis años, Pedro Salas compró su traje de chaquira, y está por adquirir su  tercer traje, el segundo para concurso.

Foto: Especial / Diario de Morelos“Vale la emoción y hasta el cansancio”

Por: ANTONIETA SÁNCHEZ / antonieta.sanchez@diariodemorelos.com