Jiutepec.- Cuando la pasión es más fuerte que las caídas, los sueños no se frenan. Alan Estrada Bahena es prueba de ello. A base de garra, constancia y amor por el BMX, el rider de Tejalpa, Jiutepec logró ser seleccionado para integrar la Selección Morelense de BMX, en la categoría Cadete, dentro del proceso rumbo a la Olimpiada Nacional. Su historia sobre la bici comenzó hace un par de años, cuando ver a otros jóvenes hacer trucos despertó su inquietud.
“Decía: qué chido está eso”, recordó Alan.
La insistencia dio resultados y sus papás le compraron su primera bicicleta, sin imaginar que ese impulso sería el inicio de un camino lleno de retos, y también de sueños grandes. El aprendizaje no fue sencillo. En el proceso, Alan enfrentó lesiones graves, entre ellas la fractura de dos dedos y esguinces que lo obligaron a detenerse momentáneamente.
Sin embargo, lejos de rendirse, esas caídas se convirtieron en lecciones. “De esas lesiones lo más importante que aprendí fue no rendirme y seguir per siguiendo mis sueños”, aseguró el joven de Tejalpa.
Para Alan, el BMX es mucho más que competir. Es disfrute, convivencia y amistad.
“Me gusta mucho hacerlo, convivir y pasar un buen rato con mis amigos”, compartió el joven rider, quien reconoce que su mamá es su mayor apoyo para seguir pedaleando y creciendo dentro del deporte.
Su motivación es clara y personal: competir consigo mismo y alcanzar cada uno de sus objetivos. Sueña en grande. Quiere llegar a los XGames, salir del país, entrenar con los mejores, aprender de ellos y, algún día, ser patrocinado por grandes marcas. Las derrotas también han sido maestras.
“Cuando pierdo aprendo mucho, porque a veces me pongo nervioso, y eso ha sido de mis mayores aprendizajes”, declaró con madurez para Diario de Morelos.
Hoy, Alan no oculta el orgullo que siente al representar a Morelos. “Me costó caídas, piezas de mi bici y mucha experiencia llegar hasta aquí. Me siento muy alegre de poder representar a mi estado”, afirmó.
Con casco, bicicleta y un corazón que no se rinde, Alan Estrada Bahena de muestra que en el BMX, y en la vida, las caídas no definen el camino, sino la fuerza con la que uno decide volver a levantarse.
