Las investigadoras Genevieve Lucet y Leticia Staines Cicero realizaron un estudio comparativo en las zonas arqueológicas de Xochicalco y Toniná, Chiapas, y descubrieron cómo fueron las divisiones humanas, mediante el análisis de la distribución de las plazas e imágenes en los monumentos.

En un artículo publicado por la Universidad Autónoma de México (UNAM) Genevieve Lucet afirmó que “en el urbanismo y la arquitectura mesoamericanos el espacio exterior es lo más importante. Las construcciones, con frecuencia monumentales y con numerosos elementos como fachadas, bajo y alto relieves, además de pinturas, son las caras de los lugares públicos”.

Asimismo, ambas investigadoras comentaron que tanto en Xochicalco, como en Toniná (Chiapas), “en la parte monumental, ritual y palaciega se utilizó el cerro, logrando que la comunidad quedara en las amplias zonas que están en la base”.

“Analizamos cómo se establece la relación entre los diferentes niveles sociales, esa fue la pregunta inicial del trabajo”, señaló Lucet.

Que la élite estuviera arriba del cerro era estratégico para ver a los enemigos, al tránsito y lo que sucedía lejos. “Pero en un sentido cosmológico en Mesoamérica este representa a la Montaña Sagrada, en cuyo interior inicia la vida y se encuentran el agua y el inframundo”, subrayó la especialista en cultura maya, Leticia Staines Cicero.

En dicho artículo de la UNAM las académicas explicaron que Xochicalco se ubica en el altiplano de México y Toniná en el área maya. “La razón de que ambas se hayan erigido sobre un cerro es en referencia a la montaña sagrada, además de que corresponden al mismo periodo, teniendo su apogeo en el clásico tardío (300-900 d.C.)”.

RASGOS MAYAS EN XOCHICALCO

De igual manera agregaron que Xochicalco sorprende porque aunque está en el altiplano, cerca de la Ciudad de México, tiene rasgos como los de la cultura maya. En su auge, abundó Lucet, Teotihuacan ya no tenía la importancia que tuvo hasta el año 500 y su fuerza política y militar habían disminuido. Entonces esta zona se llenó de elementos provenientes del área maya, y se fueron mezclando culturas.

“Su conformación arquitectónica es de arriba hacia abajo, y corresponde a una estructura social bien definida. No hay cultos en las terrazas superiores, había palacios donde vivía la clase alta. Luego, la organización es como en anillos alrededor del cerro, y un poco más abajo está el nivel ritual: de un lado para la población general y, del otro, para esa práctica privada”, añadió.

La ocupación social y política de los grupos más bajos y la ritualidad se manejaron de forma distinta a la zona maya. “No tenemos muchos elementos simbólicos para la población de Xochicalco, como sucede en Toniná”, concluyó.

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