El líder de la mayoría demócrata en el Senado de EE.UU., Chuck Schumer, aún no ha hablado con el presidente Joe Biden sobre la reunión que mantuvo el sábado una delegación de la Casa Blanca con Nicolás Maduro, pero su instinto le lleva a desconfiar del gobernante venezolano.

"Maduro es un mal hombre. Ha tratado muy mal a su pueblo y a su país. No me gusta tratar con él", afirma Schumer, senador por Nueva York, en una entrevista con Efe.

Según informaciones de prensa, el Gobierno de Biden estudia levantar parte de las sanciones al sector petrolero de Venezuela que impuso su predecesor, Donald Trump (2017-2021), con el fin de contener los precios de la energía disparados tras la invasión rusa de Ucrania.

Preguntado al respecto, Schumer revela por primera vez que él se opondría a levantar las sanciones al sector petrolero venezolano.

"Tengo que hablar con la gente de Biden -dice con cautela-, pero mi inclinación sería en contra (de levantarlas)".

El demócrata recuerda que tras la visita de la delegación de EE.UU. a Caracas salieron en libertad dos estadounidenses: el cubanoestadounidense Jorge Alberto Fernández, detenido en febrero de 2021, y Gustavo Adolfo Cárdenas, exdirectivo de Citgo -filial de la petrolera estatal venezolana Pdvsa en EE.UU.-, quien estuvo encarcelado cuatro años y cuatro meses en Venezuela.

"Dos estadounidenses fueron liberados y eso es algo bueno", señala.

Schumer, de 71 años, y Biden, de 79, se conocen desde hace más de veinte años. Los dos coincidieron en la Cámara Alta cuando el actual presidente era senador por Delaware y, desde enero de 2021, Schumer carga sobre sus hombros la responsabilidad de sacar adelante en el Senado las prioridades de la Casa Blanca.

DESACUERDOS CON BIDEN SOBRE UNA NORMA MIGRATORIA

Tanto Schumer como Biden suelen mostrarse unidos, aunque también han tenido desacuerdos, por ejemplo respecto a una norma conocida como "Título 42", proclamada por Trump al inicio de la pandemia con el fin de deportar a la mayoría de los indocumentados que llegan a su frontera con México sin darles oportunidad de solicitar asilo.

MÁS DEMÓCRATAS PARA APROBAR UNA REFORMA MIGRATORIA

La labor de Schumer en el Senado no es nada fácil, ya que su partido tiene la mayoría, aunque con el margen más pequeño posible. Los demócratas ocupan 50 escaños, igual que los republicanos, pero son mayoría gracias al voto de desempate de la vicepresidenta Kamala Harris, quien preside la Cámara Alta

Sin embargo, para aprobar la mayor parte de las iniciativas, hay que cosechar el apoyo de 60 senadores.

Dada esa realidad, Schumer considera que la clave para aprobar una reforma migratoria o proteger el derecho al aborto, que podría limitar o abolir este año el Tribunal Supremo, es que el electorado elija -por ejemplo en las elecciones legislativas de este año- a más senadores demócratas.

"Necesitamos más demócratas en el Senado para tener mejores leyes migratorias. No hay duda sobre eso", asevera.

Schumer impulsó en los últimos meses varias iniciativas para regularizar la situación de distintos grupos de indocumentados, incluidos los llamados "soñadores", que llegaron a EE.UU. de niños; pero se topó con la oposición en bloque de los republicanos y el escepticismo de miembros del ala moderada de su propio partido.

Pese a los continuos reveses que ha sufrido, durante la entrevista presume con los puños en alto de que su apodo es "el Luchador" y defiende en varias ocasiones que la migración enriquece a EE.UU.

LA PRIMERA JUEZA AFROAMERICANA DEL TRIBUNAL SUPREMO

Más allá de la política interna, Schumer ahora tiene la tarea de ayudar a escribir la historia y conseguir que el Senado apruebe el nombramiento de la primera mujer afroamericana para el Tribunal Supremo.

La elegida de Biden para ese puesto es Ketanji Brown Jackson, a quien Schumer describe como una persona "brillante", "querida" y con enorme capacidad para empatizar con aquellos que sufren.

Las audiencias para examinar su nombramiento empezarán el 21 de este mes y el objetivo de Schumer es que el pleno del Senado respalde la nominación de Jackson en la primera semana de abril.

El camino debería ser relativamente fácil porque en esta ocasión los demócratas solo necesitan 50 votos, aunque a Schumer le gustaría contar también con algún voto republicano.

 


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