Post Data: ¡Se fue..! ¿A dónde..? Con más pena que gloria terminó el sexenio que naciera con tantas luces y como consecuencia, esperanzas para los morelenses, hace seis años… El desgaste para Graco Ramírez y su familia fue enorme, y prácticamente sin precedente… Los señalamientos a su poder ejercido a plenitud durante sus primeros dos años de mandato, se vieron perdidos parcialmente por el protagonismo participativo de su cónyuge Elena Cepeda y el ánimo sucesorio con dominio de escenarios del hijo de ésta Rodrigo Gayosso, pretendiendo ser el sucesor como gobernador del Estado… Ello dio al traste con aquellas esperanzas, que no sabemos si para Graco política, personal, moral, social y económicamente valieron la pena… Para tener un veredicto adecuado, esperemos la aplicación de aquella célebre expresión que dejara sembrada al término de su sexenio (1964-1970) el presidente Gustavo Díaz Ordaz cuando dijo al cierre de su último Informe el 1°de septiembre del 70; “Tranquilo me someto al juicio sereno de la Historia”… Ya hemos visto como le fue a aquel Mandatario, entre los reconocimientos a su verticalidad para no aceptar ser el Dictador bajo el título de Primer Ministro que le ofertaron los poderosos extranjeros, como también por los acontecimientos del 2 de octubre de 1968, hoy a cincuenta años de distancia, ya que mañana serán recordados… La historia verdadera que es consecuencia de la búsqueda del equilibrio entre los que la escriben como aplaudidores, los contrarios, los más o menos equilibrados y los neutrales, serán a final de cuentas los que puedan dar el parámetro histórico respecto a Graco, los suyos y su sexenio… Afirma el hoy ex Mandatario, que se dedicará a escribir sus memorias y a la cátedra universitaria, recordando no sabemos cómo, dónde, ni cuándo, él dice haber sido protagonista del movimiento del 68… Ramírez Garrido es en sentido figurado, sólo un animal político, lo cual ha quedado probado por su participación en acontecimientos eminentemente políticos en la vida histórica de Morelos durante los últimos 34 años, luego de que apareciera para cumplir encargos del presidente Ernesto Zedillo en contra del gobernante Jorge Carrillo Olea… A partir de este día, mucho de lo que hizo o dejó de hacer Ramírez será motivo del escrutinio por parte del nuevo Gobierno con su naciente Administración, que en su conjunto, particularmente como Poder Ejecutivo y Poder Legislativo, harán sus propuestas y tomarán sus acuerdos para las decisiones de Ley correspondientes por cuanto a lo concerniente respecto a las decisiones de todo lo que se le ausculte al pasado sexenio, salvo que haya ánimos de olvido, que no lo creemos, o también de desquites y vendettas por todo lo que sabemos de las confrontaciones entre el Ex y el ahora Constitucional… A manera de despedida, diremos que mucho polvo levantó el hecho de que durante los últimos diez días del ocaso de su Administración, Graco avalado por su secretario de Hacienda Jorge Michel Luna, obtuvo “legalmente” un préstamo por 800 mil pesos otorgado por el Instituto de Crédito para los Trabajadores al Servicio del Estado, mismo que tendrá que pagar en cómodos abonos quincenales a partir de la primera quincena de octubre, ya sin ser Gobernador ni mucho menos trabajador de la Administración Pública Estatal… Por cuánto al pago, ¿cuál fue el destino de este empréstito..? ¿Pagará Graco puntualmente mediante el envió o el depósito de recursos los abonos correspondientes a su deuda? ¡Eso solamente se sabrá con el tiempo, pero ante empleados, trabajadores, funcionarios, los de la Administración que viene, la comunidad morelense que sabe de ello y la opinión pública!.. Hay versiones diferentes pero coincidentes en tal abuso que no era procedente… Ni duda cabe, a partir de hoy como en los viejos reinos, el aplausómetro disminuido salvo por las pocas rocas estridentes, cambiará de rumbo con la facilidad que las veletas hacen lo propio según vaya el viento, pues “¡el Rey ha muerto y por lo tanto para esos, que Viva el Rey..!” Ya veremos como transitará el sexenio y dentro de seis años, cómo estarán las circunstancias del personaje del Sexenio naciente, si es que alcanza el pináculo de su tiempo… Por ello repetimos por ahora… ¡El Rey ha muerto, viva el Rey!, para quienes así lo quieran expresar, recordar o repetir… ¡Y para los que no, que hagan o digan lo que a cada quien se le de su gana! ¡Hasta mañana que será un día más..!

 

Por: Pablo Rubén Villalobos

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