Esto de las fumigaciones o sanitizaciones, no es nada nuevo frente al agobio en que nos mantiene la pandemia… Las primeras fumigaciones las cumplió la entonces Secretaria de Salubridad y Asistencia Pública, desde mediados del siglo pasado, para tratar de abatir las llamadas enfermedades palúdicas, especialmente en los estados y espacios tropicales donde los mosquitos como el Anopheles y Aedes Egiptus entre otros, amén de lo molestos que son solitarios y como plaga, resultan ser los portadores de quien sabe cuántas enfermedades más, como las del Zika, Chikungunya y Dengue… Contra todas ellas, los operativos de las fumigaciones se han cumplido por decenios mediante el esparcimiento de gases o humos, líquidos y polvos que quedan impregnados en muros de las construcciones y objetos que haya en sus espacios… Ahora por doquiera, mediante los líquidos de las nebulizaciones que cumplen la misma función sanitaria, todos vivimos bajo la égida de los fumigantes… A manera de recuerdo, cito lo anecdótico que vivimos los pasajeros en un vuelo de la Línea Lufthansa, que partía de la Ciudad México a Dusselford en Alemania… El vuelo en cuestión fue en el tremendo avionzote Jumbo Jet con más de 300 pasajeros… Antes de partir, con los cuidados necesarios y bajo las órdenes de “los azafatos” de esa Aerolínea, rápidamente nos acomodamos en nuestros respectivos asientos con la orden terminante dada y supervisada para ser cumplida, del “Abróchese el cinturón”… Amablemente nos entregaron un pequeño “kid” de aseo junto con un cálido cobertorcito, ya que el vuelo era nocturno y por la parte Norte del Océano Atlántico, con duración de 10 horas, según nos dijeron… Todos los pasajeros ordenados, sentaditos y “amarrados”, quedamos sorprendidos cuando de la parte posterior y el frente del interior de la aeronave, por ambos pasillos salieron cuatro personas con sus respectivos tapabocas y recipientes en mano, quienes sin más ni más y sin decir “agua va” empezaron a rociarnos quien sabe que líquido, sustancia “o madre”, porque según nos dijeron, íbamos de México hacia Alemania… No faltaron en aquel entonces, hace 15 años (2005), quienes nos encrespamos, encabritamos y algunos hasta se encabro… Eso no valió para nada, pues la fumigada fue rápida y estaba cumplida en menos de lo que se los cuento… En los actuales tiempos frente al Coronavirus, las fumigadas, nebulizaciones, sanitizaciones o como se llamen, con quien sabe cuántos líquidos, polvos y geles que se están utilizando, lo mismo en plazas comerciales, mercados, tiendas, teatros, comercios, estadios, escuelas, clínicas, hospitales, transportes, farmacias, hoteles, bancos, cantinas, bares, restaurantes, estéticas, taquerías y quien sabe cuántos más sitios y dónde más incluso al retornar a casa están al orden del día… Así son estás cuestiones frente a la pandemia, pues ésta “ni se ha aplanado”, ni mucho menos “va de bajada” como pretenden hacernos creer los sabiondos López del Gobierno, ya que por el contrario, cada día hay más contagiados y muertos… ¡A cuidarnos, protegernos “y a rociarnos”… ¡Ni modos no nos queda de otra! ¡Hasta mañana que será un día más..!
Por Pablo Rubén Villalobos / pablorubenvillalobosh@hotmail.com
